Homosexualidades

Lía Ricon, APA

Un primer comentario ineludible es que homosexualidad hubo desde que tenemos registro histórico. Recordemos la lucha de los 300 espartanos tenidos por los mejores soldados al mando de Leónidas. En las guerras médicas contra Jerjes (480 a.C.) murieron heroicamente a mano de los persas en el desfiladero de las Termópilas. Se trataba de 150 parejas de homosexuales. En defensa de estos héroes pienso que no debían tener hijos en un tiempo en el que la tecnología no nos había ofrecido todavía sus avances para poder hablar de cuerpo gestante que no presupone necesariamente ser mujer.

La descarga de la tensión sexual no es calificada de acuerdo a la elección de objeto. En términos coloquiales podemos decir que un orgasmo es un orgasmo. El comentario no implica ninguna objeción a todas las sofisticaciones que aumenten la gratificación sexual. Desde mi punto de vista como psicoterapeuta y psicoanalista el tope está puesto por el cuidado con el daño que el vínculo sexual pueda producir.

El daño no se circunscribe a daño físico sino a todo lo familiar y social implicado en la complejidad de un vínculo sexual.

El homo sapiens no es solamente un organismo como el animal que ha necesitado sustento nutricional y cuerpo gestante para desarrollarse. Así se produce solo un ser vivo semejante al que surge de todos los mamíferos de la escala zoológica. El homo sapiens es un sujeto, como el nombre lo indica sujetado a una cultura que lo sustenta y lo posiciona. Sus conductas a esta altura del desarrollo imparable de la cultura globalizada, no son solamente las que están en su genética como instinto sino que a través de todo el ejercicio cultural fue aprendiendo del medio en que vive. (Sloterdijk P.: “Has de cambiar tu vida. Sobre antropotécnica” Pre-textos. 2013. Valencia)

Lo que antecede implica respeto por las pautas de una familia, de una cultura de un micro clima de cada individuo.

A partir del único recaudo que es el daño propio o a terceros y dentro de estos límites dependemos, mal que nos pese de una gran cantidad de disposiciones, inhibiciones, mandatos que estarán ya impresos en las conductas de quienes nos consultan y que es indispensable tener en cuenta.

En este sentido es que me parece más adecuado hablar de información sexual en las escuelas que de educación. Desde la perspectiva del aprendizaje es válido ilustrar a los estudiantes sobre las investigaciones y descubrimientos de la ciencia dura, de la sociología y de la filosofía sobre un tema tan complejo como las sexualidades. Es el medio familiar quien está a cargo de transmitir las pautas de conducta que serán más saludables en el medio en el que cada quien se desarrolla.

La información incorporada y elaborada por cada participante de una experiencia de aprendizaje hará su trabajo y si con lo que conseguimos transmitir disminuimos el sufrimiento y ganamos, sin imponer nuestro punto de vista que puede estar tan contaminado por los prejuicios como el de los que estamos viendo en las antípodas de nuestra posición.

A modo de ejemplo recordemos por cuanto tiempo la masturbación fue combatida y considerada como una práctica capaz de producir males tan absurdos desde pelos en las manos hasta debilidad mental. Los psicoanalistas conocemos bien las instrucciones del dicho educador padre del juez Schreber para impedir la masturbación y que estuvieron presentes en la producción del delirio del famoso caso que tanto nos ha enseñado. La masturbación es una forma de descarga del impulso sexual más saludable que estar ejerciendo represión con un gasto de energía que podemos emplear en algo mas productivo y saludable.

La homosexualidad es una elección diferente no sabemos si a la de la mayoría de los humanos. No sabemos porque el imaginario social desde el mandato bíblico que hizo pecador al pobre Onán que “echó su semen en tierra” porque no quería estar con la hermana de su mujer que había muerto, castiga toda actividad que no termine en procreación.

En Génesis 1:27,28 dice textualmente: “Creó pues Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios los creó, varón y hembra los creó. Después los bendijo Dios con estas palabras: ¨Sed fecundos y multiplicaos, henchid la tierra y sometedla, mandad en los peces del mar y en las aves del cielo y en todo animal que repta sobre la tierra”.

Se puede entender este mandato teniendo en cuenta que el pueblo judío tenía que luchar en medio de otros pueblos y que necesitaba fuertemente tener cantidad suficiente de soldados para vencer en las luchas. Los sabios conductores no dudaron en poner estas palabras en la boca de Jahve, el dios tribal que eligió al pueblo judío.

También hay un punto un tanto oscuro en la insistencia puesta en haberlos creado a su imagen y semejanza. Dejo la interpretación a cargo de quienes lean esta nota.

Pasemos a Freud, judío alemán sin ninguna duda conocedor de este texto, no solo porque supuestamente lo habría leído sino por que su imaginario social estaría impregnado por este concepto de la sexualidad unida a la procreación. Para un público de psicoanalistas, entiendo que no necesito ser explícita, más vale dar una opinión general sobre el valor de lo que entiendo fue por una parte poner la sexualidad sobre la mesa en medio de la pacatez reinante en la sociedad vienesa, y por otra no ocultar las vacilaciones y también las contradicciones entre llamar perversidad e inversión a la homosexualidad, y explicitar una crítica muy clara cuando se pretendió esgrimir la homosexualidad como una característica que debía ser penalizada o que implicaba minusvalía emocional o intelectual.

Hay numerosas referencias desde “Tres ensayos…” hasta “Algunos mecanismos neuróticos…”. Lo que pudo escribir en su teoría nunca le impidió declaraciones sobre la que en 1903, publicó en Die Zeit:

Tengo la firme convicción de que los homosexuales no deben ser tratados como gente enferma pues una orientación perversa está lejos de ser una enfermedad. ¿No nos haría esto caracterizar como enfermos a muchos grandes pensadores e investigadores de todos los tiempos, cuya orientación perversa conocemos cabalmente y a quienes admiramos precisamente por su salud mental? Las personas homosexuales no están enfermas (Freud, 1903).

También fue muy explícito en su respuesta a la madre de un homosexual. Es cierto que en la carta de Die Zeit llama orientación perversa a la homosexualidad y que los llamó invertidos. Me remito más vale a las dudas y vacilaciones sobre el tema que me permiten entender hasta donde fue el esfuerzo de Freud para oponerse a la contaminación que el texto bíblico habría producido en el imaginario social, de la Viena de su época.

También en 1930 firmó una petición para despenalizar la homosexualidad en Austria y Alemania.

¿Que buscamos en Freud, un pensador honesto que no vacila en cambiar de rumbo cuantas veces sea necesario y en explicitar sus dudas o un Robespierre guillotinador erigido como quien posee la verdad absoluta?

Recomiendo leer el artículo de Claudio Kairuz, accesible en la red.

En síntesis, la satisfacción de la pulsión sexual es recomendable. Esto es que el ejercicio de la sexualidad descarga tensiones y permite una vida plena. Las modalidades son asunto individual sobre el que toda legislación debe considerarse como una actitud verticalista, tiránica y autoritaria.

¿Que tendremos que ver con que el pueblo judío necesitara más hombres para sus luchas? El mundo en el que vivimos está superpoblado. A nadie se le ocurre que las relaciones sexuales en el matrimonio deben ser solo en el período fértil de la mujer. Esto sería ingenuo e infantil como la pregunta de un niño menor de tres hijos, que después de escuchar la explicación sobre como se formaban los bebes pregunto a sus padres, entonces ¿ustedes lo hicieron tres veces? ¿Qué le explicamos al chico, que el sexo es solo para tener descendencia? Lo absurdo de este relato absolutamente verídico sigue teniendo vigencia en múltiples situaciones, no solo con respecto a la aceptación de la diversidad sexual sino también con respecto a la ley sobre la penalización del aborto, que me juego la cabeza a que Freud hubiera firmado pidiendo su derogación.