No solo voces de época

Comité Editor

La sexualidad como otras manifestaciones humanas ha sido pensada por distintas disciplinas.
Los estudios científicos de la década del 40, enmarcados dentro de la Sexología, marcaron un hito en cuanto al esfuerzo de reunir y organizar la variedad sexual y dar cuenta de la dificultad para agruparla y clasificarla.

En Otras Voces nos interesa el aporte interdisciplinario por lo cual presentamos parte de la clasificación de los estudios de Kyngsley –hoy olvidados;– también quisimos recordar los trabajos de Master y Johnson, que fueron furor en su época gracias a que los pacientes afectados por dificultades sexuales acudían a su clínica para ser tratados. Estos estudios visibilizaron a las disfunciones sexuales, por un lado, y a las homosexualidades por otro.

Si bien distan de nuestra orientación psicoanalítica que entiende a las manifestaciones sexuales como síntomas y se centra en el análisis de la fantasmática erótica, los estudios antes mencionados fueron un aporte valioso.

Oscar Castillero Mimenza psicólogo español, nos recuerda que la Pansexualidad y la asexualidad ya estaban descriptas en el informe Kyngsley, o sea, no son cuestiones de nuestra época solamente. Escribe:

“A lo largo de la década de los cuarenta y de la de los cincuenta, Kingsley creó una escala de siete niveles para intentar desligar y desencorsetar la idea de una heterosexualidad, homosexualidad y bisexualidad completamente cerradas e invariables, desarrollando un continuo entre heterosexualidad y homosexualidad exclusivas.

A continuación indicamos parte de aquellas escalas respecto de la atracción hacia personas del mismo sexo.

  1. Homosexualidad exclusiva. Esta categoría hace referencia a la población gay que únicamente se ve atraída sexualmente por personas de su mismo sexo, no resultándoles estimulantes a nivel sexual las personas del sexo opuesto.
  2. Predominantemente heterosexual con contactos homosexuales frecuentes. Este tipo de individuo se siente atraído mayoritariamente por personas del sexo opuesto, pero también siente atracción por numerosas personas del mismo que el propio. Podría considerarse una forma de bisexualidad con tendencia a relaciones heterosexuales.
  3. Principalmente heretosexual con contactos homosexuales esporádicos. Se trata de personas heterosexuales que ante determinadas personas del mismo sexo sienten activación y atracción sexual, manteniendo relaciones carnales con ellas.

Tipos según el tipo de atracción existente

Cuando pensamos en un hombre gay o una mujer lesbiana, nos viene a la cabeza a una persona que siente atracción física y afectiva hacia personas de su mismo sexo. Sin embargo, esto no siempre es así.

Si bien no es lo más habitual, en ocasiones es posible encontrar a personas que solo se ven atraídas de manera sexual o afectiva por personas de su mismo género.

  1. Atracción afectivo-sexual. Se trata del tipo de atracción más habitual, y en lo que generalmente es imaginado cuando se habla de homosexualidad. En estos casos la persona va a sentir un interés en personas del mismo sexo, tanto a nivel de deseo físico como a nivel de vínculo emocional.
  2. Únicamente atracción sexual Este tipo de atracción supone que la persona va a sentir un interés sexual por personas del mismo sexo, pero dicha atracción no se ve trasladada al terreno afectivo. La persona puede ser sexualmente homosexual pero afectivamente heterosexual.
  3. Únicamente atracción afectiva. Es posible encontrar casos de individuos que sienten una inclinación romántica hacia personas del mismo sexo, pero dicha inclinación no incluye ningún tipo de deseo sexual. Puede tratarse de personas heterosexuales que se enamoran de una persona del mismo sexo sin que por ello dejen de serlo.

También puede existir un interés generalizado hacia el mismo sexo sin que se sienta deseo sexual (como veremos posteriormente, puede ser el caso de personas asexuales que se ven románticamente atraídas por personas del mismo sexo).

Otras orientaciones sexuales en las que puede haber atracción por las personas del mismo sexo

La sexualidad humana es muy diversa y variada. Aquello que nos produce deseo y excitación, que nos enamora y que nos hace elegir a la persona amada puede variar enormemente y, como hemos visto, puede no ser exclusivo.

Si bien es la característica esencial de la homosexualidad el hecho de que exista atracción afectivo-sexual por personas del mismo sexo no es exclusivo de esta orientación sexual, habiendo diferentes sexualidades en que puede aparecer. Algunas de ellas son las siguientes:

  1. Bisexualidad. Considera por muchas personas como una orientación sexual que se encuentra en el punto medio entre heterosexualidad y homosexualidad (si bien pueden haber preferencias hacia uno u otro), la bisexualidad se conceptualiza como la atracción sexual hacia personas tanto del mismo sexo como del contrario. Así, tanto hombres como mujeres pueden resultar de interés para estas personas.
  2. Pansexualidad. La pansexualidad se define como la atracción sexual hacia personas concretas independientemente de su género. Si bien por su definición puede confundirse con bisexualidad, en el caso de los pansexuales la atracción ignora el matiz. No es que estas personas se sientan atraídas tanto por hombres como por mujeres, sino que tanto el sexo como la identidad de género son elementos que no se tienen en cuenta. Serán otros aspectos los que van a llamar la atención del pansexual, apareciendo la atracción ante otras características como la personalidad. De este modo, pueden iniciar relaciones con personas tanto del mismo sexo como del contrario.
  3. Polisexualidad. Esta categoría hace referencia a las personas que se sienten atraídas por personas debido a su identidad de género, que no a su sexo. La atracción se da hacia grupos y colectivos con una identidad de género concreta, independientemente de que sean hombres o mujeres.
  4. Heterosexualidad homorromántica/homosexualidad heterorromántica. Si bien no se puede considerar completamente un tipo de orientación sexual, para comprender esta diferenciación es necesario tener en cuenta la diferencia entre orientación sexual y orientación romántica. Si bien generalmente van de la mano, existen casos en que personas que se ven sexualmente atraídas por un sexo concreto a nivel afectivo y romántico solo sienten vinculación con el contrario. Dicho de otro modo, el deseo sexual es dirigido hacia un sexo y el romántico hacia el otro. No se refiere a un enamoramiento puntual de alguien del sexo opuesto al de nuestra preferencia sexual, sino a una condición continuada en que se disocia lo afectivo de lo pulsional. Así, podríamos encontrar heterosexuales que se enamoran de personas del mismo sexo u homosexuales que hacen lo propio con personas del sexo contrario.
  5. Asexualidad. Si bien la asexualidad se define por la ausencia de deseo sexual de cualquier tipo, esto no implica que las personas con este tipo de orientación sexual no puedan desarrollar vínculos afectivos de tipo romántico. Es decir, que no se sientan sexualmente atraídos ni interesados en los aspectos sexuales no quiere decir que no puedan enamorarse. Y dicho enamoramiento puede darse hacia personas tanto del sexo opuesto (asexual heterorromántica) como del mismo sexo que el propio (asexualidad homorromántica).

*En Los diez tipos de homosexualidad. Resumen. Bloq: Psicología y Mente. Internet