Por Claudio Altamirano, maestro y realizador

Estos son flagelos que atraviesan la historia de la humanidad. Podemos encontrar manifestaciones y secuelas de estos males en todos los sectores socio-económicos y culturales de la sociedad.

Visibilizar la problemática, con el propósito de concientizar y generar la reflexión y el compromiso con los derechos de niños niñas y adolescentes, fueron los objetivos que se planteó el profesor Claudio Altamirano en el año 1996, cuando siendo maestro de grado, testimonió la vida de una alumna víctima de abuso sexual en su primera realización audiovisual “Se alumbra la vida”.

El documental valora la acción de los docentes y de la escuela, como uno de los pocos “espacios públicos” que quedan en nuestra sociedad desde donde se puede actuar para resolver conflictos en favor de la infancia.