El poder de la certeza, la mentira y la herejía

Mirta Goldstein, Psicoanalista de APA

Herejía es una palabra extraña con connotaciones contradictorias según desde que posición se la evalúe.

Desde la perspectiva de aquél que se coloca en el lugar de la verdad absoluta, la herejía aparece cuando alguien se atreve a desmitificar el valor de la certeza. Resulta amenazante, riesgosa, incluso puede provocar el temor al contagio de la rebelión, por eso los fanatismos se vuelven inquisidores de las posiciones disidentes. Justamente la Inquisición hizo de la herejía su motivación persecutoria.

Según los diccionarios, herejía es:

  1. Idea o conjunto de ideas contrarias a la doctrina de una religión.
  2. Opinión o idea que se enfrenta a los principios y reglas establecidos de una ciencia o un arte y hasta en algunos casos ofensiva del pudor y la belleza.
  3. Acción de infligir un daño a una persona o animal.

La “herejía” se opone a la certeza proveniente de las creencias y de la razón. Por este motivo desde el punto de vista del revolucionario, la herejía es
propiciatoria de un cambio y se vincula con la resistencia al poder. Se diferencia de la apostasía que es la renuncia formal o abandono de una fe, y de la blasfemia que es la injuria o irreverencia hacia la fe.

Herejía proviene dl griego “hairesis” (αἵρεσις) que significa una elección divergente a la corriente mayoritaria; es considerada como una desviación ilegítima a la certeza de verdad del dominante.

Los marranos, judíos obligados a convertirse, mentían conscientemente. Ocultaban restos de su judaísmo para no perder su identidad. Eran considerados herejes y quemados si eran descubiertos. Su herejía era contraria a la Inquisición, de ahí su valor de lazo con la propia herencia cultural.

Casi sinónimo de heterodoxia, en algunos casos la herejía puede también estar al servicio de crear una nueva forma de ortodoxia.

La bula Gratia Divina (1656) define la herejía como «la creencia, la enseñanza o la defensa de opiniones, dogmas, propuestas o ideas contrarias a las enseñanzas de la Santa Biblia, los Santos Evangelios, la Tradición y el Magisterio». La primera Inquisición, o tribunal de excepción encargado de combatir la herejía, fue creada por el papa Gregorio IX (123 y denomina herejía a la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma.(Extraído del Derecho Canónico, 751, Libro III).

O sea que dogma se opone a duda, a la sospecha de falsedad que conduce a buscar algo de la verdad en otro lugar al establecido. Las ideas fundamentalistas se oponen a cualquier acto exogámico, sea un matrimonio de otra cultura, sea una nueva fórmula científica, etc.

La idea inquisidora de la herejía, llevó a la excomulgación de Spinoza quien era un heterodoxo que se oponía a una creencia universal tenida por verdadera y correcta.

Un dogma es una proposición que busca el acto de fe. La fe no es privativa de lo religioso; la fe en la razón puede alcanzar tale grados de dogmatismo que puede llevar a los actos más aberrantes y crueles.

El cientificismo radical que surge de la fe en la razón no busca el descubrimiento de lo no sabido, sino el oscurantismo de lo sabido con certeza.

El psicoanálisis resulta subversivo porque considera que lo verídico y por lo tanto lo no basado en la certeza, se encuentra en otro lugar a lo dado, en lo extraño y extranjero, fuera del redil o rebaño, fuera de las mayorías.

Para lograr el develamiento de la incerteza, es imprescindible ubicarse en una posición de sospecha intelectual o de advertencia intelectual, de inconformidad sin queja, posición desde la cual la duda deja de ser un síntoma para tornarse una toma de posición en el discurso.

El síntoma físico y psíquico, muestra que algo no anda en relación a lo verdadero consensuado como tal, que algo no es absoluto, que algo falla pero lo dice con sufrimiento para el sujeto. Por ello el síntoma revela su verdad y a la vez miente. La mentira que el síntoma aloja, viene al lugar de la verdad no dicha.

La caída de la certeza también produce depresiones, sentimiento de vulnerabilidad, de soledad y violencia. En este sentido la cura analítica no destruye la certeza ni se opone a la fe, sino que busca la convicción en el deseo primordial para cada quien.

El descubrimiento de lo deseado con convicción, por sí mismo rompe con la certeza en los dogmas y saca al sujeto de la herejía sacrificial.