Ensayos psicoanalíticos

El concepto de verdad en psicoanálisis

Marcos Guiter
Ricardo Avenburg

Tomemos los conceptos de construcción y verdad histórica. Releyendo "Construcciones en psicoanálisis", de Freud, pareciera que todo el trabajo versa alrededor del problema de dónde está la verdad, de cómo el paciente adquiere convicción acerca de lo que se le trasmite. Primero trae Freud la afirmación hecha por un científico: "si sale cara gano yo, si sale cruz pierde usted", dice el psicoanalista al paciente. Entonces Freud expresa que esto no es tan así y habla de cómo validamos un sí o un no, cómo se sabe si el sí realmente corresponde al sí y el no al no. Toma como modelo la verdad en arqueología. Los primeros capítulos versan acerca de este problema. En los -últimos, se ocupa del tema de la verdad histórica en el delirio y la innovación de Freud en relación con la conducta, inclusive de los psicoanalistas, de rebatir el delirio, negar la verdad del delirio al paciente psicótico, en lugar de recuperar el fragmento de verdad contenido; después pasa Freud al problema de la verdad histórica de la humanidad como un todo. Empieza con el sí y el no, si es verdad o no es verdad, hace una comparación arqueológica, se pregunta cómo se adquiere la convicción, pasa al tema de los recuerdos ultraclaros, homologa los neuróticos y los psicóticos y pasa al problema de la verdad histórica del género humano, del origen de los mitos.

Hay mucho para comentar. Por lo pronto lo que ese científico dijo acerca de que si es cara gano yo y si es cruz pierde usted, en parte tiene razón, si pensamos en la tendencia de algunos analistas a hacer interpretaciones represoras; o por los menos muchas situaciones donde el psicoanalista tiene "su" verdad, e inconscientemente pretende imponérsela al paciente. En éste sentido, en algunos aspectos, Freud, tal vez porque él era un hombre mucho más abierto, no había advertido lo que seguramente habían advertido los pacientes y la gente que lo criticaba a través de la acción de otros analistas: la infiltración ideológica, la presión ideológica que se hace sobre' el paciente por parte de los analistas. Por eso pensamos que este científico en parte tenía razón; las interpretaciones de carácter represor tienen esa significación: si el paciente dice no, entonces es una resistencia. Freud señala que en "raros casos el no del paciente es un disentimiento legítimo". Creemos, a la luz de las mismas enseñanzas de Freud, que no son tan raros los casos de disentimiento legítimo en cuanto al problema de la verdad.
De todos modos, para Freud el "no" tiene valor como índice de la incompletud de nuestra construcción; desde este punto de vista, como Índice, puede ser tomado en cuenta. El problema tal vez esté en superar la oposición entre no y sí, que es justamente la oposición que tiende a
plantearnos el pensamiento formal; pero el hecho de superar esa oposición, sí o no, tomando como absoluto al no y como absoluto al sí, no implica tampoco dejarlos totalmente de lado y sí tomarlos como índices, índices que no expresan directamente al no o al sí con respecto a la interpretación, pero que de alguna manera pueden estar expresando lo que dice Freud: la posibilidad de completud o incompletud de la interpretación; por supuesto que esto tiene que ser necesariamente relativizado, en función del contexto asociativo y de la lógica interna del proceso.

Hay, por ejemplo, un sí que puede tener la connotación de conformar al analista; un no puede tener una connotación resistencial; de todas maneras, el problema de la corrección o incorrección de la interpretación tampoco es absoluto, sino que toda interpretación, por más incorrecta que sea, refleja en última instancia, una realidad parcial. Tal vez la incorrección más bien se refiere a tomar la parte por el todo; la corrección de la interpretación (en realidad se tiene que decir construcción), la corrección de la construcción está dada por la posibilidad de incluir la mayor cantidad de fenómenos dentro de un contexto coherente. Por lo tanto el criterio, en ese sentido, de incorrección o corrección depende del nivel de totalización a que la construcción pueda llevar. Insistimos en construcción y no en interpretación porque justamente lo que planteaba Freud es que la interpretación en realidad es un proceso que tiene que ver con un momento del análisis, momento que culmina con la construcción, construcción que integra dentro de sí distintos momentos interpretativos. Con respecto a la actitud de muchos analistas, hay que tener en cuenta el fenómeno más general de que este artículo, "Construcciones en psicoanálisis", es un artículo muy poco estudiado, por lo menos en la Argentina. Últimamente se está discutiendo, pero sigue apareciendo como algo un poco extraño, un poco distinto de como convencionalmente se trabaja. Inclusive es llamativo que en un libro de técnica como el Racker, en el que figura bastante exhaustivamente la bibliografía sobre técnica, no esté mencionado el artículo "Construcciones en psicoanálisis". Es significativo de, por lo menos una puesta de lado de un aspecto importante no sólo de la técnica sino de la teoría y de los principios de la teoría de la técnica. Esto implica también una puesta de lado de aspectos importantes de la teoría psicoanalítica en general, porque "Construcciones en psicoanálisis" es un artículo que no sólo refleja un hecho parcial del análisis, es decir algún aspecto particular, como podrían ser consejos al médico sobre cómo se comienza, cómo no se comienza, etcétera, sino que toma el proceso del análisis en su totalidad. A través de ese artículo Freud está tratando de definir, al final de su vida, qué es para él el análisis y qué no es. Definición que no es sólo una innovación, sino que en cierto modo estaba expresando lo que él hizo siempre. Por eso pensamos que es significativo que un artículo de esas características sea puesto de lado en un libro sobre técnica.

Porque Freud, aunque esté muy nombrado, puede ser escotomizado, como si determinados desarrollos no existieran. Tal vez de "Construcciones en psicoanálisis" se podrían escotomizar hechos tales como, por ejemplo, el análisis histórico, el análisis de la vigencia de los recuerdos además del aquí, ahora y conmigo; otro escotoma sería el reconocimiento de que el delirante dice verdades, es decir, que el enfermo mental es alguien que nos está diciendo una verdad que no queremos conocer; otro, la inclusión de la humanidad entera dentro del análisis, la inclusión de los mitos y de la religión, que se verían expuestos a la crítica científica. Esos tres temas constituyen algo que es, en última instancia, la esencia de todo el desarrollo del psicoanálisis, porque el énfasis en 'lo histórico, o sea la determinación histórica de un síntoma y a su vez el análisis del mismo. El desentrañamiento de esa determinación histórica, constituyen la esencia del proceso psicoanalítico para Freud. Tenemos, por ejemplo, que todo el descubrimiento de la sexualidad infantil no se realizó a través. del niño, sino a partir del adulto. Freud tuvo que hacer historia para descubrir. Es decir, la significación de un fenómeno solamente puede darse retrospectivamente. Sólo al ver el sentido que tenía la sexualidad infantil en función de la neurosis adulta es que resaltó ese fenómeno y que adquirió su significación.

Por otra parte, la referencia a la verdad incluida en el delirio es una forma más amplia de expresar algo que en última instancia estaba siempre presente. ¿Qué es interpretar un sueño? ¿Qué es interpretar un síntoma? Es hacer que aquello que aparece como extraño frente a nuestra conciencia convencional sea incluido dentro del encadenamiento lógico de los fenómenos psíquicos; en el caso del sueño, por lo tanto, a aquello que aparece como sin sentido darle un sentido en función del lugar que ocupa dentro de la organización de nuestro aparato psíquico. Por supuesto, la inclusión de la historia de la humanidad forma parte de todo el desarrollo de la teoría psicoanalítica. Esta última es una parte bastante excluida dentro del psicoanálisis. Habría que estudiar el problema dentro del psicoanálisis mundial para ver hasta dónde llega esa exclusión. Dentro de la Argentina, salvo excepciones, todos los escritos antropológicos de Freud son bastante poco leídos.

El nivel de lo psicológico y particularmente de nuestro psiquismo inconsciente, que es el psiquismo en sí, es aquello que media entre nuestro cuerpo y la cultura, las dos puntas que son justamente los límites de la psicología, pero al mismo tiempo como límites son aquellas dos puntas, aquellos "más allá" que determinan la psicología, que la definen.

Justamente, una de las críticas que se hacen al psicoanálisis actual es la escotomización de la inclusión y el origen social del hombre. Por ejemplo, la vigencia de las instituciones de tipo masa artificial; el énfasis en el niño con el complejo de Edipo infantil como un fenómeno individual y no como un fenómeno colectivo, como un fenómeno imaginario y no real, o como un proceso infantil y no adulto.

Ahora bien, Freud siempre estuvo preocupado por el tema de la sugestión y la verdad, por él tema de la convicción, cómo surge la convicción. El paciente "siente" que algo es verdad, siente que algo es verdad si lo experimenta en la transferencia: o, aunque no lo vea en la transferencia, él tiene la convicción de que tal cosa es cierta; por nuestra parte, nosotros sabemos que lo. que el paciente siente como ·verdad, por lo menos, es una verdad muy parcial; esto explica que podemos hablar de analistas inductores de 'determinadas conductas, de interpretaciones inductoras, de ideologización del análisis o, en última instancia, de que uno pone en el análisis todos los juicios o prejuicios inconscientes que el paciente puede tomar como toda la verdad. Pareciera que Freud acá tiene, a lo mejor, un exceso de confianza en la emergencia ineludible en el paciente de una determinada verdad.

¿En qué medida el tema es discutible? Y, entre paréntesis, es inusual señalar lo que podría ser un exceso de confianza de Freud en la verdad, cuando lo que habitualmente se tiende a señalar, sobre todo en el Freud de los últimos años, es el excesivo pesimismo de toda su concepción de la vida; en este trabajo lo que está planteada es su confianza de que en última instancia aquel poder de convicción que tiene el delirio, esa irreductibilidad del delirio está .dada, no por el delirio, sino por el contenido de verdad, si bien no verdad inmediata, verdad material, pero sí verdad mediada, verdad histórica. Esa confianza en la verdad de alguna manera tiene que ver tal vez con que esa verdad como tal se apoya en algo que tendría que manifestarse necesariamente.

Con respecto al problema de "verdad versus sugestión", es claro que lo que Freud tiende a hacer es a superar esa aparente oposición, superar la contradicción mostrando el contenido de verdad que hay en la sugestión y el contenido de sugestión que hay en la verdad (por ejemplo en nuestra verdad convencional). Que es lo que planteaba Freud en "Psicología de las masas". En última instancia la sugestibilidad está expresando una verdad histórica dada por la relación que tenía el paciente con su padre, y por eso la sugestión al final es transferida y es justamente la fuerza, el motor del análisis, la llamada transferencia positiva; al mismo tiempo, al mostrar la verdad incluida en la transferencia, en la hipnosis o en la sugestión, en la aparente no verdad del delirio, en la aparente no verdad del síntoma, Freud está mostrando un nivel de verdad que la verdad convencional justamente encubre.

La sugestión es una verdad que si bien puede no ser verdad material inmediata, por lo menos, en el contexto en el cual se está jugando la relación, si es una verdad histórica y tal vez lo sea, siga siéndolo (esto no lo dice Freud) verdad material en otro ámbito, en otros ámbitos, con los cuales nosotros no entramos en contacto; por ejemplo la castración, que en algunos chicos aparece como verdad histórica pero que no deja de realizarse en otros ámbitos efectivamente (torturas, muerte, etcétera).

Llegados a este punto nos preguntamos dónde está la verdad y dónde la mentira, cómo se juega la dialéctica entre verdad y mentira, porque si la sugestión es verdad, verdad histórica, y la verdad tiene algo de sugestión, de todas maneras al tener la sugestión algo de verdad histórica, también es verdad; entonces, ¿dónde está la mentira?, ¿cuál es el nivel de la mentira?, ¿por qué criticar a algunos analistas actuales?; si todo lo que dicen es verdad, que cada uno continúe como quiera. Pero, la cuestión es un problema de niveles 'de análisis, porque el mentiroso lo es en un determinado nivel de análisis; lo -que aparece como verdad ahora, puede aparecer como mentira en el nivel de análisis siguiente. Esas formas se borran y aparecen otros contenidos que, como la mentira, incluyen a lo mejor un contenido de verdad no conocido ni siquiera por' el mentiroso, que devela la falsedad incluida en la verdad, en aquello considerado verdad en un nivel anterior.

Vamos a esto: ¿cómo adquiere convicción el paciente? Freud contesta: "la adquiere por la transferencia", etcétera. Y dice: "qué garantías tenemos de que mientras trabajamos (en las construcciones) no cometemos errores y ponemos en peligro el éxito del tratamiento presentando alguna construcción que sea incorrecta. Parece que en esta cuestión no se puede dar en todos los casos una respuesta con validez general; pero aún antes de discutirla podemos prestar oídos a alguna información confortadora que se deriva de la experiencia psicoanalítica. Porque aprenderemos que no se produce un perjuicio porque alguna vez nos equivoquemos y demos al paciente una construcción errónea de la probable verdad histórica. Naturalmente, constituye una pérdida de tiempo, y el que no haga otra cosa sino presentar al paciente falsas combinaciones no creará muy buena impresión en él ni irá muy lejos en su tratamiento; pero un pequeño error de esta clase no causará ningún perjuicio. Lo que en realidad ocurre en tales casos es más bien que el paciente permanece inconmovible por lo que se le ha-dicho y no reacciona ni con un sí ni con un no. Esto posiblemente sólo significa que su reacción queda pospuesta: pero si no resulta nada más podemos concluir que hemos cometido un error y debemos admitirlo así ante el paciente en alguna ocasión favorable para no poner en peligro nuestra autoridad. Esta oportunidad se presentará cuando llegue a la luz nuevo material que nos permita hacer una construcción mejor y corregir así nuestro error. De este modo la construcción errónea desaparece como si nunca se hubiera hecho, y en realidad tenemos muchas veces la impresión de que, tomando prestadas las palabras de Polonio, "nuestra falsedad hubiera sido vituperada por la verdad".

Preguntémonos, sin embargo, en qué medida no hay análisis que determinan unilateralmente la vida del paciente, o analistas que inciden, con determinado tipo de concepción, en la vida del paciente, particularmente el paciente masoquista, por ejemplo. Allí hay muchos niveles de análisis para desarrollar: primero, el ámbito en el cual se desarrolló originalmente el psicoanálisis, en el que la psicoterapia prácticamente no existía, o bien era una psicoterapia que estaba muy centrada en los consejos, en inducción directa; por lo tanto el análisis lo que hace es diluir ese nivel y tratar de profundizar en otros niveles en los que Freud advierte contra el afán educador del psicoterapeuta; y sobre todo habla con el énfasis que venía desde los adversarios del psicoanálisis, tendiente a señalar los desastres, de cómo el psicoanalista podría llevar a excesos sexuales, excesos criminales, etcétera.

De alguna manera, esta crítica, si bien no tenía razón en absoluto en su contenido en función del desarrollo científico que estaba sufriendo el psicoanálisis, podría expresar un tipo de verdad en el sentido de las posibilidades o poderes inductores que el analista tiene, debido, entre otras cosas a la transferencia.

Ese era el problema en aquella época; mejoró en esta época. El análisis adquirió un desarrollo muy distinto del que existía en 1938. El análisis ha sido absolutamente aceptado, prácticamente, por la ciencia oficial; el hecho de analizarse trae inclusive un beneficio secundario, por ejemplo, prestigio de estar incluido dentro de una institución científica, Asociación Psicoanalítica Argentina, etcétera.

Las condiciones de análisis también son distintas de las que describía Freud, donde tal vez el paciente podría ser menos engañado, en tanto. no existía ese beneficio secundario, aunque evidentemente un analista puede llegar, como en toda relación humana, a esclavizar a una persona podríamos suponer que cuanto más tienda a esclavizarlo menos analista es.

En un sentido podríamos decir: Freud estaba hablando de lo que es el análisis tal como lo describe él. Si nosotros tomamos el análisis tal como, por ejemplo, lo hacen las derivaciones kleinianas que se dan habitualmente en nuestro país, es discutible si a eso Freud lo llamaría análisis. Freud podría decir: "Pero señores, esto no era lo que yo dije, si me están sacando las construcciones, por ejemplo, que forman parte de lo que yo hice en la histeria, pasando por el Hombre de los lobos hasta Moisés, eso entonces no es el análisis, es otra cosa". En fin, lo cierto es que se dio el fenómeno de algo que se llama análisis y que es continuación, por lo menos desde el punto de vista. institucional, de lo creado en la época de Freud.

Ahora bien, volviendo a la dialéctica entre verdad y falsedad, tomemos, por ejemplo, una supervisión. Vemos que muchos supervisados hacen una serie de interpretaciones que en el 99 por ciento de los casos pueden ser formalmente correctas, pero que son altamente ideológicas, altamente cargadas de prejuicios. Debería tal vez ser nuestra actitud decirles: "No, esto no es bueno". Entonces también estamos reprimiendo, .es decir, poniendo de lado un contenido que ya viene dado, imponiendo el nuestro, aunque sea en términos generales más totalizador, integrador, etcétera. Tal vez lo que se podría hacer es tratar, primero, de no imponer, sino de seguir nuestra lógica al lado, respetando la lógica del supervisado. Podría ser el primer paso; a partir de allí tratar de ir pescando qué es lo que podemos sacar de lo que él hace, cuál es la línea, el contenido de verdad que a lo mejor nosotros no vemos, porque el mejor desarrollo es aquel que sigue el propio desarrollo, aquel que le dicta la personalidad y sensibilidad de la persona que analiza. Por supuesto que, en la práctica, si viene un analista que modifica continuamente las condiciones del tratamiento, le podemos decir: "Mire, eso me parece que va a confundir mucho, yo diría que deje de hacerlo por ahora".

Si tomamos un psiquiatra que electroshoca de entrada al paciente, entonces, como señala Freud, en "Psicoanálisis silvestre", inclusive tomando el análisis más convencional y más represor, de alguna manera ese análisis respeta mucho más y permite mucho más la expresión que un electroshok dado a mansalva. De todos modos llega un momento en el cual el desarrollo de una institución psicoanalítica hace que lo que puede predominar sean aquellos aspectos más formales del análisis que tiendan a ahogar todo tipo de desarrollo también en el paciente.

Es cierto que constituye un hecho. que en el análisis tendría que haberse desarrollado en la época de Freud, para que éste lo hubiese podido ver como fenómeno general. En aquella época, prácticamente todo era descubrimiento de verdad. ¿Quién se iba a cuestionar si había cierta inducción de determinado contenido ideológico, si el paciente estaba ciego y el analista le mostraba miles de cosas que jamás en su vida había visto? Naturalmente, era verdad en su tiempo, en su contexto y también en la personalidad de Freud. El problema es que cualquier verdad en un momento dado, en el nivel siguiente puede transformarse en mentira, que es, en parte, lo que decíamos con respecto a que toda mentira de alguna manera tiene un contenido de verdad. Pero no hay que dejar de lado que, en ese nivel y ese momento histórico, son mentiras y tienen que ser tomadas como tales, porque si cualquier interpretación es verdad, entonces, el analista tiene siempre la verdad, y cualquier "no" es una "resistencia".

Ahora bien, si un analista dice: "cara gano yo, cruz pierde usted", deja ya de ser analista; por lo tanto deja de hacer análisis, y volvemos aI problema, que tal vez es el problema general del psicoanálisis contemporáneo: definir qué es el psicoanálisis. Si lo definimos meramente por consideraciones formales: paciente que viene cuatro veces por semana, se acuesta y uno hace interpretaciones, etcétera, sin discutir ni el contenido de las interpretaciones, ni el, tipo de teoría de la estructura del aparato psíquico, etcétera, entonces en un momento dado dejamos de saber qué es el análisis.

De todas maneras queda como planteo cierto que existe la mentira en psicoanálisis, así como existe la verdad. La mentira sólo puede transformarse en verdad si es analizada, descubierta en el momento en que actúa; si no, concluimos que todo está en todo.

El problema que tiene el análisis, que a veces no se ve y que vale la pena mencionar, es que por un lado 'hay una tendencia a tomar sólo el contenido latente dejando de lado el contenido manifiesto; por lo tanto, cualquier contenido manifiesto es absolutamente relativizado y pierde densidad. Por otro lado está la otra tendencia, el afirmarse en el contenido manifiesto y dejar de lado el contenido latente, lo cual también deja de ser análisis y se mantiene en el nivel de conversación. Por supuesto que, forzosamente, al analizar a un paciente siempre tenemos que buscarle algo latente, porque si inclusive le explicamos algo a alguien, le estamos mostrando un contenido latente (presente pero no sabido). ¿Qué quiere decir mantenerse en el contenido manifiesto? Al principio es· necesario conversar en el nivel manifiesto, aunque si uno se mantiene en el nivel formal convencional se transforma en una conversación común y no es análisis. Pero si el analista va a buscar inmediatamente contenidos latentes, se relativiza todo el contenido manifiesto, A lo que vamos es a que en el desarrollo que hace Freud, tanto en sUS escritos teóricos como en su técnica, parte siempre del nivel convencional, del contenido manifiesto, y es a través del trabajo desde el contenido manifiesto que se van estableciendo las líneas de profundización de niveles; por lo tanto cuando el paciente dice: "tal cosa no es así", pensar primero si es cierto que no es así. El primer paso es si en el nivel convencional es cierto o no que no es así.

Pero nos hemos desviado un poco. Retomemos otra vez los conceptos de verdad material y verdad histórica. Podemos entender como verdad material aquello que aconteció en una época determinada de la vida, que realmente aconteció, según podrían testificarlo determinados testigos, papeles, papiros, etcétera. Esto parecería ser lo que dice Freud, aunque, todo aquello que aconteció y que es la verdad material, es de todas maneras una verdad empírica, convencional. Por ejemplo, el problema de si un niño fue seducido o no por un adulto, en la familia todos dicen: no, no ocurrió tal seducción, Aceptamos que esto es verdad. Esta sería la verdad material, una verdad material que probablemente no es de ninguna manera toda la verdad, porque pueden haber habido muchos matices de seducción en la relación de los padres con el chico. En ese sentido ya se confunde un poco el concepto de verdad material. De manera que la verdad material quedaría como una verdad empírica, pero que tampoco es estrictamente la verdad. En cuanto a la verdad histórica, si bien deformada por las defensas, la censura, que impiden su retorno claro, expresa un núcleo de verdad que en cierto modo es más verdad que la verdad material o que en todo caso se complementa con la verdad material; por ejemplo, si un loco dice que lo persigue la policía, pensamos: "fragmento de verdad histórica, de persecución por el padre. Verdad material: el padre no lo persiguió, no lo atacó con un cuchillo; convencionalidad de la verdad material: el padre lo perseguía todo el día diciendo que era un inútil, ¿cuál de las dos es más verdad? Parece serlo más la verdad histórica, pero la verdad histórica no incluye toda la verdad; además, está distorsionada, entonces, ¿la verdad surge de la posibilidad de reconstruir la verdad material y la verdad histórica?

Tomemos, por ejemplo, el siguiente caso: una nena tenía fobia a ir al colegio. Debía ir a primer grado, a un colegio religioso. El contexto, más o menos recordado, era que hacía un año había fallecido, al parecer, una hermanita; ella sabía que iba a tener un hermanito, pero éste después falleció y a ella no le dijeron nada; pasó, digamos. Otro de los elementos era: en una plaza que había frente al colegio estaba una gitana. Un chico le había contado que los gitanos robaban a los chicos; entonces apareció la fobia. ¿Podría ser la gitana? Habría que investigar cuál fue la construcción interna de la nena: un hermanito iba a venir, no vino 'más, ¿dónde está?, ¿qué pasó?, ¿se fue?, ¿viene o no viene?, "así corno no vino nunca más, también me puede pasar a mí". Una de las razones manifiestas por las que no quería ir al colegio era "el temor de quedarse a dormir allá, tener que quedarse a dormir para siempre en el colegio"; ahora bien, el colegio era un colegio de "hermanas" (religiosas), ella pensaba que a la hermanita la llevaron a algún lado, y que no estaba más, pero que en algún lado tenía que estar. A su vez oyó que a ella la iban a llevar a un colegio de hermanas, es decir a un colegio donde estaban las "hermanitas", y frente a él había una gitana que, según otro chico, robaba chicos. Entonces es obvio que así como le pasó a la hermanita, a ella también le podía ocurrir; un día iban a ir, la iban a sacar, no iba a ver nunca más a papá y mamá. Entonces la iban a llevar al colegio de hermanas, que es donde, están las hermanas, e iba a tener que quedarse a dormir allá, etcétera. Desde el punto de vista de los padres, todo esto, ¿qué tiene que ver con la verdad? Desde el punto de vista de los padres resulta absolutamente ilógica la fobia. Pero desde el punto de vista de a nena, es perfectamente coherente. Son perspectivas de la verdad..

Igual que para este caso, el tema de la seducción en Freud. No hay seducción, porque son vivencias del chico, pero hay seducción inconsciente de los padres.

Con el caso de la nena, por un lado está la hermanita que no volvió más; implica una verdad; ¿robarla?, alguien robó tal vez un chico; eso, por otra parte, es un hecho socialmente real (cada tanto los diarios nos traen noticias sobre robo de chicos), y los padres tienen entonces el temor, en parte basado en hechos reales, de que roben a sus chicos. La nena puede haber oído esto y se acrecentaron sus temores. Por otra parte, la idea de que las gitanas roban los chicos, no es sólo de los chicos, sino de muchos grandes. Acá aparece un mito cultural, que tal vez esté basado en las características nómades del gitano, o en su auto segregación del resto de la población. Es decir, el temor de la nena es un temor profundamente lógico y una verdad en cuanto a un hecho real y a un hecho mítico. Acá mito y verdad se entrelazan y, profundizando, llega un momento en que no es fácil dilucidar los límites entre verdad y mentira.

y el hecho circunstancial de que le dijeron a la nena que las gitanas roban chicos; luego el hecho real de que tiene que ir al colegio y dejar a los padres. Hay varios niveles de pérdida, de robo. Y si seguimos investigando, encontraríamos otros más, seguramente.

Todo esto tiene que ver más con la construcción. La construcción que hace la nena es una construcción absolutamente lógica e integra distintas perspectivas que para los padres están aisladas, distintas cosas que los padres han separado.

¿Qué quiere decir construcción? Quiere decir establecer nexos entre fenómenos que hasta ese momento aparentemente no los tenían y la posibilidad de descubrir esos nexos al crear un nuevo nivel de totalización. La labor del análisis es la de reconstruir la construcción que había armado la nena y que inclusive había reprimido, represión que determinó su fobia.

Tenemos que construir en el nivel consciente lo que el paciente ha construido en el nivel inconsciente, o en el nivel consciente y reprimido después. Además la nena lo puede tener consciente y la diferencia con el adulto es que éste piensa que eso es una fantasía y ella piensa que eso es una verdad. Y es lógico, es una experiencia vital. ¿Y por qué no va a pensar que es una verdad?

En Freud hay dos conceptos; uno, realidad psíquica y realidad externa, y otro, verdad material y verdad histórica, que no se tienen que leer en un mismo nivel porque Freud dice, por ejemplo, en "Introducción al psicoanálisis": "La realidad psíquica es una realidad tan válida como la .realidad externa, hay que entender la valuta neurótica"; digamos cuál es la clave, el código para entender esa medida, no más. -En ese nivel se plantea que lo que trata de hacer Freud y lo que trata de hacer la interpretación es recuperar la realidad psíquica con toda su significación y efectividad, en tanto que, por ejemplo, un paciente neurótico obsesivo tiene sentimientos de culpa- que desde el punto de vista de la realidad externa no están justificados, ya que él no cometió ningún crimen, pero sí están justificados desde el punto dé vista de su realidad psíquica.

Si tomamos un mito de la humanidad, por ejemplo, 'la existencia .de Dios, no es una verdad material inmediata; sí fue una verdad material que en un 'momento dado quedó preservada como realidad psíquica en la subjetividad de la humanidad. Tampoco fue verdad material en un momento dado la existencia de Dios; lo que fue verdad material fue la existencia de una persona que tenía los atributos que hoy le adjudicamos a Dios, y es una verdad histórica Indlvldual la existencia en la infancia de una persona que tuvo los atributos que, como adultos, desde una realidad psíquica, se le adjudican a Dios. El concepto de verdad histórica tal vez tenga un nivel de totalización mayor que el de realidad psíquica y el de realidad externa. Tal vez el concepto de verdad incluya diferentes realidades e implique en análisis un concepto que supera la oposición entre interno y externo, señalando aquellos momentos que son justamente los fundantes de esa diferenciación entre realidad psíquica y realidad externa, aquel momento en el cual realidad psíquica y realidad externa eran una sola realidad, es decir eran una verdad, una verdad material que luego quedó preservada como verdad histórica en nuestra subjetividad, separada de otra realidad que es la realidad actual, inmediata, convencional.-y más aún, lo que de alguna manera fue historia se repite, en otro lado, si está también en nuestra subjetividad, porque de alguna manera está presente en otros ámbitos. La existencia de ese personaje omnipotente se puede dar en el ejército, o se puede dar en la iglesia, o en dueños de estancias o directores de orfelinatos, donde el fenómeno de la muerte y todo ese tipo de cosas son realidades, verdades materiales. Por supuesto que la repetición nunca es idéntica ni la conservación es idéntica, pero lo que fue verdad histórica, mientras persiste como realidad psíquica, es porque se sigue dando como verdad material en algún contexto. Es justamente lo que lleva a algunos a plantear la no existencia de la herencia arcaica, en el sentido de para qué recurrir a la herencia arcaica si todo esto está presente. Pero son, tal vez, dos niveles diferentes.

La verdad material, a la luz de todo esto, pasa a ser, si uno la descubre, aquello que realmente ocurrió; en ese sentido podríamos decir que la verdad material es la verdad, históricamente la verdad última, fundante, si se superan sus niveles convencionales y se la sabe descubrir. O, también, se puede pensar en niveles de verdad material. Nosotros podemos decir, por ejemplo, que el padre de ese paciente a quien lo "persigue la policía", no lo persiguió en un sentido, pero sí en otro; o en las ideas de seducción infantil.

A diferencia de lo que pensaba Freud primero, por ejemplo, de que la escena de seducción había ocurrido, entonces esa verdad material es una mentira, no existió: lo que existió fueron otras verdades materiales que fueron reprimidas como seducciones de todos los días, o la persecución de todos los días.

Tal vez lo que podríamos tomar como construcción, como la verdad fundante de la hipótesis sería algo así como tomar todos los niveles aprehensibles en una construcción del tipo de: "Mire, para su mamá, ella cumplía seguramente una obligación de madre y se sentía muy contenta de poder lavarlo, limpiarlo, ponerle talco, etcétera, y para su mamá, como adulta, obviamente no tenía ni creo que usted desde su perspectiva adulta tiene por qué estar pensando que ella lo quería seducir y excitar; aunque a lo mejor podría ser así, por el momento la impresión es que no; pero a usted te gustaba mucho que lo tocasen allí. Usted no entendía que era asunto de limpieza y lo que entendía era que lo tocaban allí. Eso le daba mucho placer, y usted quería que lo siguiesen tocando y después dejó de entender por qué aquello le gustaba mucho y que su mamá lo hacía; cuando usted quería seguir haciéndolo no lo dejaban y llegó un momento en el cual usted sí aceptó: eso no hay que hacerlo, pero entonces vino el reproche inconsciente, desplazado en otra persona (por ejemplo, la niñera) a su mamá: "Pero decime, ¿por qué me estabas haciendo esto a mí, no ves que me creaste toda la neurosis?". La construcción en este momento abarca el máximo nivel de realidad que este nivel de análisis puede abarcar: subjetividad, objetividad, cómo se fue conformando la subjetividad según los distintos momentos de represión, y ésa es la verdad correspondiente a ese nivel de análisis. Seguramente hay nuevos niveles de análisis que irán a nuevos niveles de realidad psíquica y externa que a su vez podrán abarcar una nueva verdad que incluya a la anterior y que abarque una serie tal vez mayor.

Este tipo de construcción habitualmente no se hace. Una de las racionalizaciones de por qué no se hace es que eso, está metido dentro de la idea de que es, a su vez, una racionalización desprovista de convicción, algo así como recurrir al nivel teórico del paciente.

Pero, nos preguntamos: ¿Por qué no incluir todos los niveles, el nivel de racionalidad que al final termina en una situación de convicción vivida porque también eso puede aparecer eventualmente en un momento transferencial? Como nivel específico de análisis es importante no descuidar el aspecto de comprensión teórica de un paciente sobre un fenómeno que se dio. Ocurre que ésa es una de las razones por la cual tal vez, no se utiliza ese método de trabajo, unido a la concepción probablemente más profunda todavía y más peligrosa de que el paciente es un chico y tiene que sentir más que conceptual izar; esto parece más grave ...

Claro, una construcción es la síntesis de muchos momentos; para que el paciente entienda todo, tendría que haber pasado por transferencias, recuerdos, sueños, lapsus, situaciones concretas en la vida actual, etcétera.

Es importante agregar que la investigación histórica en la profesión no es nunca un producto del interés especulativo, teórico, sino que siempre tiene como finalidad la posibilidad de la acción específica, donde la acción específica es una necesidad actual para los problemas actuales que no pueden resolverse en otro nivel, y es a partir de allí que viene la construcción. No es sencillamente para enterarnos de la historia. A su vez, otro elemento importante, así como es importante que sea una historia específica para cada situación específica, para cada tiempo y lugar específico, es su ubicación en el tiempo y el lugar. No tiene sentido construir, no puede llamarse construcción, si no está ubicada en una edad o en un momento determinado.

*Presentado en el XXIX Congreso Psicoanalítico Internacional. Londres. 1975. y publicado en el Int. J. Psycho-Anal., 1976. LVII. 1. y En: Revista de Psicoanálisis. -- Vol. 33, no. 3 (1976).

Autores:

Ricardo Avenburg  y Marcos Guiter

DESCRIPTORES:

VERDAD / HISTORIA INFANTIL / CONSTRUCCION / REALIDAD MATERIAL / REALIDAD PSIQUICA

Directora: Mirta Goldstein de Vainstoc

Secretario: Jorge Catelli

Colaboradores: Claudia Amburgo

José Fischbein

María Amado de Zaffore

Los descriptores han sido adjudicados mediante el uso del Tesauro de Psicoanálisis  de la Asociación Psicoanalítica Argentina

Presidenta: Dra. María Gabriela Goldstein

Vice-Presidente: Dr. Eduardo Safdie

Secretario: Dr. Adolfo Benjamín

Secretaria Científica: Lic. Cristina Rosas de Salas

Tesorero: Dr. S. Guillermo Bruschtein

Vocales: Dr. Carlos Federico Weisse, Dra. Leonor Marta Valenti de Greif, Lic. Mario Cóccaro, Dr. Néstor Alberto Barbon, Psic. Patricia Latosinski, Lic. Roxana Meygide de Schargorodsky, Lic. Susana Stella Gorris.