Textos breves

Duelos y desmentida

Alberto Stisman
Alberto Stisman

El objetivo de esta presentación es desarrollar la significativa vinculación entre el proceso de elaboración de los duelos y la desmentida como recurso defensivo.
Veamos en principio como definimos a cada uno de estos conceptos y la forma como se relacionan, así como las evidencias a través de breves referencias clínicas.

Duelo

El término duelo, se origina en dos raíces latinas, dolos, dolor y duellum, desafío, es decir que el duelo es dolor psíquico, pena, aflicción, pero también es un desafío para el sujeto.

Llamamos proceso de duelo a las reacciones psíquicas que se desencadenan como consecuencia de la pérdida de algo valorado para el sujeto. Puede tratarse de la pérdida de un ser amado, pero también algo abstracto como la pérdida de un ideal, de un trabajo, de una posición social.

Es fundamental tener en cuenta las características de la relación con el objeto perdido, y la posible dimensión narcisista que está en juego en dicho vínculo y consecuentemente cómo será el trabajo del duelo. Es decir, qué es lo que se niega, desmiente o desestima (o forcluye).

Según el mecanismo defensivo que prevalezca estaremos ante un duelo, que se procesará “normalmente”, que se prolongará bordeando lo patológico con distintas gradaciones hasta llegar a la depresión melancólica, o derivará en una expresión psicótica como plantea Freud en la amencia, donde una madre mece un tronco entre sus brazos, como si se tratara de su hijo muerto. También será factible una peculiar elaboración de los duelos como es la somatosis.

Es necesario reconocer la diferencia entre la aceptación intelectual o racional y la aceptación emocional, con las diferentes vivencias y emociones que la pérdida ha generado.

Desde los “Estudios sobre la histeria” (1895) Freud había señalado la forma especial que adopta esta elaboración en el caso del duelo: «... Cada día pasa de nuevo por cada una de sus impresiones, llora por ellas, se consuela, por así decirlo, a satisfacción».

En el progresivo desprendimiento libidinal del objeto perdido, se produce lo que apropiadamente señalan Roudinesco y Plon en su Diccionario (2008): “…se ha dicho que el trabajo del duelo consistía en «matar al muerto».”

Según Freud, el principio del placer conduce al sujeto a no renunciar al objeto perdido. Si bien nos plantea que el hallazgo del objeto es el reencuentro con el objeto perdido, el mismo como tal, será imposible. El objeto está definitivamente perdido.

A lo que entendemos como la relación narcisista de objeto, Lacan agrega, que no sólo se está de duelo por el objeto, sino también, por el objeto que uno ha sido para el otro.

Además, plantea que el duelo produce un “agujero en lo real” que desorganiza el orden simbólico. Introduce el concepto de “función del duelo”. O sea, cambiar la relación con el objeto, dejando disponible el lugar vacío, así podrá surgir lo creativo de la función del duelo. (Lacan,1959),

De modo que el desafío consistirá en revisar su relación con la pérdida, y producir una recomposición significante frente al agujero que la pérdida dejó en el tejido simbólico.

Con un enfoque diferente, M. Klein plantea dos conceptos fundamentales como son las posiciones esquizoparanoide y depresiva. Según haya sido la elaboración temprana de ésta, el duelo podrá tener una evolución normal o patológica.

Desmentida

La traducción de Verleugnung que mejor se ajusta al sentido del concepto, es desmentida. Tiene que ver con el examen de realidad: se desmiente algo objetivo, lo que hace factible la posibilidad de que se llegue a generar una alucinación.

Freud ha utilizado el término en numerosos trabajos, si bien con diferentes matices y alcances. Podemos tener presente alguno de ellos, que tienen directa vinculación con el tema que nos convoca.

Lo que se destaca como fundamental es la posibilidad de cancelar la realidad en tanto se torna algo insoportable.

Las religiones y los creyentes, también apelan en cierto modo a la desmentida, en tanto postulan la existencia más allá de la vida terrenal, la reencarnación y la migración del alma. La muerte no define un límite, queda obviada la herida narcisística de su aceptación.

Asimismo, los chistes también permiten expresar una verdad, en tanto está disfrazada, en última instancia, desmentida.

Otro concepto importante para considerar la importancia de la desmentida es lo ominoso, lo siniestro, dado que siguiendo los planteos del doble de O. Rank, se asegura la supervivencia yoica, es decir, se desmiente el poder de la muerte, con la posibilidad de que el primer doble del cuerpo sea el alma “inmortal”. Estamos así en el territorio del narcisismo primario.

Es en la comprensión del fetichismo, donde aparece con suma claridad, la aceptación y la desmentida de la castración, en función de una percepción tergiversada, mediada por la escisión. Castración como equivalente de la muerte si nos ubicamos en otro nivel de funcionamiento psíquico.

La escisión del yo también es observable en otras situaciones clínicas, como defensa ante la realidad penosa, tal como lo señala Freud en las postrimerías de su obra.

Otra forma como se evidencia la desmentida que no adquiere carácter patológico, es cuando el deudo, ve a una persona con aspecto similar al fallecido, como si fuera tal, con el conocimiento de que ya no está más, pero con el sentimiento de que podría ser.

Referencias clínicas que ilustran los conceptos desarrollados previamente

Gerardo, luego de 25 años de relación, no puede creer que su pareja se haya muerto. Fue algo inesperado, sin saber cómo vivió sus últimos instantes y sin poder despedirse. El covid los sorprendió tanto en cuanto a la posibilidad de contagio como en cuanto a la intensidad del cuadro patológico.

Muy angustiado, dice: “No lo puedo creer… cómo puede ser, no va a estar nunca más”. Aparece así lo siniestro de la muerte, también de la muerte propia, el poder admitir la propia desaparición.

Si bien no tiene una clara convicción religiosa, durante un tiempo ha rezado y se planteó la posible existencia del alma (“inmortal”) como observadora crítica de su accionar.

Le resulta insoportable admitir la realidad, lo que conlleva que la muerte y su equivalente, la castración, sean desmentidas. Dice “creer en la magia” y en ciertas prácticas “raras”, porque un allegado le dijo que en la “comunicación con los muertos”, supo que la persona fallecida, había sido feliz y que iba a recibir un mensaje, que lo pudo corroborar al encontrarse con laureles, en un camino inhabitual, laureles que identifican a su pareja.

Fue tal la reiteración angustiosa de los lamentos de Gerardo, sus expresiones de dolor, su llanto y sus quejas, que en una sesión suscitó una desbordante reacción contratransferencial de tal carácter, que fue necesario, dado el nivel de angustia, hacer un esfuerzo para contener la tentación a la carcajada.

Tengamos presente que el humor es otro recurso que permite evitar el costo afectivo, considerando que ante una realidad desfavorable se produce una especie de desmentida.

Recordemos también, como algo habitual que en los velorios se cuenten chistes, desmintiendo la angustia de muerte.

Freud se plantea como interrogante una alternativa factible, aludiendo a uno de sus ejemplos, si la técnica del chiste puede desviar una respuesta con relación al reproche. La actitud humorística consistiría en el desplazamiento del acento psíquico.

En la situación de Griselda, es tal la herida narcisística que le genera la muerte, como límite inexorable de la vida, que no puede soportar la ausencia de su marido, fallecido pocos meses antes. No sólo sigue manteniendo un diálogo interno con él, a la par que le “habla”, sino que a la noche escucha pequeños golpecitos que “deduce” son un llamado de su esposo, provenientes desde la urna funeraria donde guarda las cenizas. Si bien dice, “van a pensar que estoy loca”, su interpretación de la realidad parece oscilar entre la desmentida y la desestimación, en la medida que afirma convencida de que se trata del llamado de su esposo.

Norma ha perdido con un intervalo de 5 meses, a su marido y a uno de sus hijos. Marido que se constituyó en una presencia nuclear, pilar de su vida, a partir de los 16 años. Identificada con su madre que perdió a sus propios padres a la misma edad, pasó de ser la que sostenía a la familia de origen a ser extremadamente dependiente de esposo, según su decir. Duelo que se prolonga porque no logra desasirse libidinalmente de él, en tanto que ya nada le permitirá recuperar su vida previa. Es de considerar también el fallecimiento muy próximo de su hijo, parafraseando a M´Uzan, como un “duelo acumulativo”. Construir la/las ausencias/s, implica, entre otros aspectos, resignar la desmentida, y aceptar que necesita apelar a sus propios recursos yoicos.

María, perdió a su hermano también por covid. Fue siempre sostén de él, asumiendo el rol que habían tenido sus padres, de los que también se hizo cargo. De este modo, ella, a la vez se sostenía narcisísticamente. La pérdida de su hermano la expone a elaborar las pérdidas desmentidas, a través de varios años, con la particularidad de cada una de ellas, y a procesar los duelos consecuentes.

Suele suceder, según el modo de procesar un duelo, que el deudo se sienta culpable y se reproche de tal forma que hasta prefiera estar en el lugar del muerto. Es precisamente lo que expresó María. ¿Serán formas de “mantener la supervivencia” del muerto?

Una evidencia de un duelo congelado durante 30 años, es lo que le sucedió a Alfredo, que perdió a su hermano a los 20 años y estableció una relación con sus padres y con una de sus hijas de tal carácter que parecía que la muerte había quedado superada y sólo permanecía como recuerdo de algo lejano en el tiempo. Eso, al parecer, daba cuenta de la desmentida. Murió, pero no murió, seguía vivo a través de la presencia de la hija, cuya separación le resultaba insoportable. También para sus padres, actuaba supliendo la falta, hacía por los dos, su hermano y él.

A propósito, de lo ominoso, de lo siniestro, él mismo se constituyó en el doble de su hermano, desmintiendo así la falta tan dolorosa para el grupo familiar.

Como señalamos más arriba, siguiendo los planteos del doble de O. Rank, se asegura la supervivencia yoica, es decir se desmiente el poder de la muerte, con la posibilidad de que el primer doble del cuerpo sea el alma “inmortal”.

Roberto pudo relatar en pocos minutos de la primera entrevista una secuencia de duelos, que hasta ese momento sólo tuvieron una tramitación somática con intensos dolores, producto de su fibromialgia asociada a ataques de pánico, que se manifestaban con angustia y palpitaciones que lo hacían temer por su estado cardíaco y por su vida. Funcionamiento escindido de su psiquismo, en el que, las sucesivas pérdidas quedaron desmentidas, siendo su cuerpo receptor de su drama psíquico. Fue necesario ir desandando cada uno de los duelos para que los dolores que afectaban notoriamente su movilidad, fueran cediendo, así como su neurosis de angustia.

Autor

Alberto Stisman, APA

Bibliografía

Freud, S: (1893-1895) Sobre la psicoterapia de la histeria en Estudios sobre
la histeria. Buenos Aires. A.E. Volumen II. 1985
(1905) El chiste y su relación con lo inconciente. La técnica del
chiste. Buenos Aires. A.E. Volumen VIII. 1980
(1917 [1915]) Complemento metapsicológico a la teoría de los
sueños en trabajos sobre Metapsicología. Buenos Aires. A.E.
Volumen XIV. 1979
(1917 [1915]): Duelo y melancolía, Buenos Aires, A E, Volumen
XIV, 1979
(1915) De guerra y muerte. Temas de Actualidad. Nuestra
actitud hacia la muerte. Buenos Aires. A.E. Volumen XIV. 1979
(1919) Lo ominoso. Buenos Aires. A.E. Volumen XVII. 1979
(1921) Psicología de las masas y análisis del yo. Buenos Aires.
A.E. Volumen XVIII. 1979
(1924) El problema económico del masoquismo. Buenos Aires.
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(1927) Fetichismo. Buenos Aires. A.E. Volumen XXI. 1979
(1927) El porvenir de una ilusión de una ilusión. Buenos Aires.
A.E. Volumen XXI
(1940 [1938] Esquema de psicoanálisis. Parte III la ganancia
Teórica. El aparato psíquico y el mundo exterior. Buenos Aires.
AE. Volumen XXIII.1981
Klein, M.: (1940) El duelo y sus relaciones con los mecanismos maníaco-
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Buenos Aires. Ediciones Horme. 1971
Lacan, J.: (1959) Seminario 6: El deseo y su Interpretación. Clase 18, El
deseo y el duelo. Buenos Aires. Paidós. 2015
Rank, O.: El doble, Buenos Aires, Ed. Orión.1976
Roudinesco, E. Plon, M: (2008) Diccionario de psicoanálisis. 2020
Stisman, A: (2021) Los duelos y sus diferentes modalidades de
elaboración. Capítulo del libro: Más allá de Freud, Más allá de las
Neurosis. Buenos Aires. Letra Viva. 2021

DESCRIPTORES:

DUELO / DESMENTIDA / HUMOR / DOBLE

Directora: Mirta Goldstein de Vainstoc

Secretario: Jorge Catelli

Colaboradores: Claudia Amburgo

José Fischbein

María Amado de Zaffore

ISSN: 2796-9576

Los descriptores han sido adjudicados mediante el uso del Tesauro de Psicoanálisis  de la Asociación Psicoanalítica Argentina

Presidenta: Dra. María Gabriela Goldstein

Vice-Presidente: Dr. Eduardo Safdie

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