Ensayos psicoanalíticos

Melancolización o la consciencia emocional de la finitud

Mirta Goldstein
Mirta Goldstein

1. Melancolización. ¿Síntoma o estado?

La OMS ha diagnosticado como enfermedad epocal a la depresión. A nuestro criterio este es un término ambiguo que merece ser investigado y reformulado.

La depresión es una constatación clínica cuya significación es diferente para la psiquiatría y para el psicoanálisis, por un lado, y para cada sujeto por otro. Se constata a través de diversos síntomas tales como: aislamiento, aburrimiento, cansancio, ataques de pánico y ansiedad, sudoración, insomnio, dolor psíquico, desgano, desmayos, falta de voluntad o energía o rutinas tales como la adicción a los videojuegos que tienen la capacidad de levantar el ánimo por la descarga de adrenalina y el entusiasmo por ganar. A veces hay también consumo de sustancias como el alcohol y drogas.  Entiendo que estos síntomas forman parte de un estado de decaimiento fálico (falla en la castración simbólica)que denomino: melancolización en sujetos neuróticos.

Hasta ahora se diagnosticaban estados narcisistas melancólicos psicóticos;en cambio las melancolizaciones se refierena caídas transitorias deldeseo que pueden corresponder a duelos no suficientemente tramitados.

La psiquiatría toma a la depresión como dato de enfermedad mental, el psicoanálisis, en cambio, pone atención a los signos de la caída de la función fálica y del sentimiento vital en cada sujeto en particular; la función fálica corresponde al ordenamiento pulsional que se da a partir de la inscripción de la castración simbólica. Cuando falla esta inscripción, suelen aparecer desmayos, ataques de pánico y de ansiedad.

Si el sujeto llega a un analista diciendo que está deprimido, hay que investigar que significación tiene ese estar, y si lo relaciona con algo en particular. Otras veces el sujeto que consulta no advierte su depresión y refiere otros motivos de sufrimiento: accidentes, dolores difusos, enfermedades reiteradas, impotencia sexual y/o laboral.

Generalmente no pueden precisar el desencadenante o comienzo del decaimiento y si lo hacen es en relación a un desengaño amoroso, una traición o falta de reconocimiento. Este estar deprimido, suele corresponder a una frustración en el reconocimiento de los otros, una carencia de lazo social satisfactorio como el distanciamiento de un amigo o socio, una falta de consideración o respeto al trabajo realizado por ejemplo por un jefe. Son situaciones que pueden verse desde lo cotidiano, o sea el malestar social, pero que adquieren una significación peculiar para ese sujeto en particular.

Recordemos que las inhibiciones, síntomas y angustias, que Freud considera la trilogía neurótica, revisten presentaciones diferentes y singulares y pueden combinarse con lo que he denominado:melancolización (goldstein, 2018)

Por lo tanto, me parece sumamente importante distinguir entre la depresión que el sujeto relata como su síntoma o su dolor psíquico, y la melancolización como estado que aúna tristeza, pesimismo y desesperanza con la abulia y alguna acción adictiva que simula sacar al sujeto de su “estado” de pasividad.

Cada vez que nos enfrentamos a una perdida, aún la más insignificante, la reacción a las misma es primero la desilusión o frustración y luego de tristeza. La tristeza es un sentimiento ante lo que ya no es, o que podemos anticipar dejará de serlo; por ejemplo, ante un enfermo terminal conocemos el desenlace y su duelo comienza antes de la pérdida real, anticipando la partida, por ello tristeza y angustia son la consciencia emocional de la finitud.

Denomino consciencia emocional de la finitud, al desarrollo de afecto en el Yo.

2. Duelo, castración y humor

El psicoanálisis distingue en el duelo por la separación del objeto, la entrada en juego de la castración imaginaria y simbólica que comienzan con una pérdida real de una parte del objeto materno: el pecho.

La castración imaginaria se inscribe cuando el niño deja su posición de falo que completa a la madre. Propio de una posición narcisista, la caída del falo imaginario en la madre da paso al Edipo freudiano e inscribe la castración del Otro, es decir, se deja de creer en su omnipotencia salvadora ante la vulnerabilidad de la existencia. Muchos sujetos melancolizados oscilan entre la fantasía de salvación por una potencia externa y el total pesimismo y desesperanza en el futuro y en la vida.

Cuando hay fijación o regresión a la creencia en la omnipotencia del Otro aparecen en el sujeto rasgos de religiosidad, mágicos y hasta depresiones que salen de ese padecer gracias a algún tipo de militancia incluso científica.

Dado que a veces se confunde la tristeza con la angustia, algunos intentan silenciarlas con ansiolíticos, pero en realidad son etapas necesariasen el trabajo inconsciente que atribuimos a los duelos.

Otra característica del duelo es la aparición de recuerdos e ideas obsesivos pues el sujeto está en la etapa de retener al objeto dentro de sí, de no dejarlo ir para lo cual la memoria queda al servicio de no dejar ir al objeto o ideal y a la vez desprenderse del objeto. Al mismo tiempo que el sujeto se aferra a lo perdido, lo deja ir. Cuando este trabajo de separación fracasa, el sujeto se melancoliza.Entonces hay diferentes etapas del dolor psíquico, cada una de ellas singular en cada sujeto, pero que se supone pasan desde el dolor insoportable,la identificación a un rasgo del objeto hasta la sustitución del mismo por otra que devuelve el placer, el amor, la satisfacción de vivir.

En el duelo el objeto estuvo presente, el lazo con algún otro era real, aunque acorde con la posición del sujeto en su fantasma fundamental, y al desaparecer dejó un vacío en la realidad y en el Yo. Es frecuente que el sujeto intente retener al objeto perdido oliendo su ropa,o dejando los objetos inmóviles en el lugar donde fueron usados; todo lo que pueda conservar algo de la presencia perdida, se vuelve necesario.Cuando el trabajo de duelo es eficaz, se pasa a una etapa de olvido; este olvido tiene características especiales: se olvida al otro y al vinculo que se ha mantenido con él, hasta que una ráfaga de recuerdos se vuelveconsciente, pero inscribiendo alguna diferencia u otro momento de la separación. El olvido es también parte del duelo pues significa que se ha producido una operación de separación del objeto, aunque parcial. De esto deducimos que no hay duelo total, sino parcialmente exitoso dado que las representaciones y afectos afloran fácilmente, muchas veces desplazados, por ejemplo, al mirar una película o escuchar una canción.

No todos los seres humanos reaccionan ante las pérdidas de la misma forma. La desesperación forma parte del duelo, pero si se instala como estado de total desaparición de la esperanza, como ocurre en las melancolías veras, deja de ser un tiempo de desprendimiento y pasa a constituirse en un decaimiento crítico con fantasías catastróficas.

La depresión es una dolencia, un padecer y así lo refieren los pacientes. Muchos jóvenes denominan depresión a la abulia, al aburrimiento, al desgano y a una visión fatalista de la existencia del tipo “nada me gusta”, “no me intereso por nada”.Esto puedeser el síntoma de una rebelión del Yoinfantil ante el sojuzgamiento de un Superyó que intenta aplacar al Ello. El desgano es el tiempo en que lo pulsional queda aplacado hasta sentirse muerto: faltan ganas.

Si las pulsiones no encuentran un destino, esta retención se opone al sentimiento vital y el sujeto se melancoliza.

En cambio, el melancólico siente nostalgia por un mundo u objeto inexistente en lo real, pero imaginariamente vivo a perpetuidad en la realidad psíquica. La sombra del objeto cae sobre el Yo, pero no hay cuerpo del objeto. Recordemos que etimológicamente cuerpo es también cadáver.Entonces en la melancolía sobre el Yo cae la sombra de un cadáver, mientras en la melancolización el Yo sea-sombra de la desaparición del objeto.

“Por ejemplo, una pérdida significativa puede provocar ya no una sustitución del objetogracias a un duelo elaborado, sino una transformación de la elección sexual que se constituye en suplencia de un deshacimiento de la estructura psíquica.” (Goldstein, 2018) Un duelo no elaborado suficientemente puede conducir a una melancolización ya no transitoria, sino que vía el cambio de género puede retener lo perdido y a la vez dejarlo ir.

El punto más importante, a mi entender, para comprender las melancolizaciones, radica en rescatar en los análisis, el sentido que tiene en la vida del sujeto lo que denomina “su estar deprimido”. 

Un signo de analizabilidad es la capacidad de humor. Oscar Wilde expresó que “El humor es la gentileza de la desesperación.”

Los estados de humor, a veces alternantes y otras no, suelen ser un impedimento al análisis. Esto es obvio en el humor negro del melancólico que impide el acceso a lo inconsciente. Lo inconsciente queda sin habla, sin poder decir alguna verdad, sin formar síntomas, sueños, lapsus.

En las melancolizaciones existen diferencias significativas entre chiste y humor, pero no está interrumpido el acceso a lo inconsciente.

Una analizante joven, melancolizada, después de varios meses de manifestar su estado de humor fatalista y mal humor, por primera vez dijo: - ayer tuve un lapsus, dije prisión en lugar de posición. Ante lo cual interpreté en la línea de lo que se venía desarrollando: - hay posiciones que te aprisionan. La joven malhumorada, ríe por primera vez pues lo simbólico pudo anudarse a lo inconsciente vía el lapsus. A partir de esta intervención se desplegó un material inédito hasta ese momento y pudimos observar un cambio en su discurso. Luego pudo agregar: - ¿sabes por qué me pasa esto, por qué me hundo en un pozo? Invocación a la transferencia simbólica o del Sujeto Supuesto Saber. Se dirige a la escucha del analista, y la pregunta formulada en términos de demanda, vehiculiza un deseo.

El lapsus, como formación del inconsciente, atravesó la barrera que le imponía el mal humor. Luego podemos decir que hay humor como defensa, y hay mal humor como trastorno de la defensa.

Para Freud el humor descarga el dolor psíquico, lo relaciona con el placer y un triunfo transitorio ante el dolor de la realidad. Es paradojal, porque hasta el mal humor puede ser una defensa ante la melancolía.Freud habla del impedimento de los “estados de humor” a la continuidad de la asociación libre pero también sobre su beneficio ante el sufrimiento, pues atenúa la incidencia del Superyó al permitirle al Yo una ganancia de placer. El buen humor le ha ganado al malhumorado Superyó. De ahí que para Freud el Superyó reviste dos caras: la severa y castigadora, y la benevolente y protectora; no podría ser de otra manera si es la internalización de la palabra parental. (Freud, 1976)

Lacan habla del dolor petrificado cuando el sujeto queda atrapado en el dolor psíquico.El trastorno del humor, tanto en el sentido melancólico como maniaco, o petrifica el cuerpo, lo inmoviliza, o el cuerpo queda desamarrado y maniacamente se tira a una salida de la escena. Un joven diabético, adicto a una gaseosa azucarada, corría carreras de autos en estado de insuflación del Yo.

Descubrí en la clínica de los estados melancolizadosque se logra elaborar el duelo o los duelos pendientes,gracias al pasaje por tres tiempos: del estado del humor negro o fatal y el mal carácter al humor cómico como mediador entre la realidad y el sujeto y luego al chiste como formación del inconsciente que se ríe de la dramática neurótica.

¿Por qué es importante en la cura analítica, este pasaje? Porque la risa es el mejor antidepresivo y es generadora de transferencia.

En el campo del chiste estamos trabajando sobre lo inconsciente reprimido. Por lo tanto, chiste y humor se diferencian, aunque ambos trabajan lo cómico. Mientras el humor irrumpe como una ocurrencia imprevista e involuntaria, el chiste revela la intención de hacer lazo con el otro por lo cual sin el semejante que escuche y se ría, no hay efecto cómico, no hay efecto de transferencia.

Otro momento importante que observamos en las curas analíticas,tiene que ver con los puntos de inflexión que aparecen en el discurso del analizante cuando se produce un pasaje del humor sarcástico al humor que prefiero denominar: relacional. Mientras el humor sarcástico destruye lazos, el relacional los construye.Pero lo importante de este pasaje, es que lo inconsciente hace su trabajo de separacióny de desidentificación del objeto.

Cuando el chiste, como formación de lo inconsciente, aparece en la cura, se puede decir que ha habido un trabajo de duelo exitoso,el discurso se transformó en histérico, o sea, se constituyó en síntoma en el sentido psicoanalítico, con lo cual ya no se habla de dolor psíquico que apague el deseo,sino quese puede aseverar que el sujeto ha reanudado su lazo con el mundo porque los goces pulsionales han encontrado un modo de ligarse en un acto, es decir, en algo que le devuelva significación al sujeto de que la vida tiene sentido para él.

Si la depresión resulta ser el síntoma por el que el sujeto viene a consultar a un analista, es decir, por el dolor psíquico ante la pérdida de aquello que lo ponía en relación a los otros,la cura debe dar cuenta del traspaso de ese dolor psíquico a un nuevo anudamiento de goces, a una nueva posición en el fantasma y a un nuevo lazo social.

3. La suplencia como alternativa clínica

Podemos pensar que las melancolizaciones no solo se reconocen por el decaimiento del sujeto, sino también por el exceso pulsional aserial, que irrumpe sin ligamen simbólico. Pensemos en un ludópata para quien el sentido vital está colocado en la apuesta, o en un alcohólico para quien la ingesta reduce el dolor psíquico.  Algunos analizantes refieren que la ingesta sea de alimentos, de alcohol o de otras sustancias les “hacen compañía”. ¿A quién reemplaza esa compañía? ¿Qué vacío llena? ¿Qué ocurre con lo pulsional que no encuentra límite?

La causa del deseo está del lado del vacío generador, la falta en ser, en cambio el vacío que algunos necesitan llenar no está en el lugar de causa del deseo sino en un intento fallido de hacer algo con lo pulsional sin ligadura. Cualquier exceso da cuenta de esta falla entre lo imaginario del cuerpo y lo simbólico del significante.

Por lo tanto, la cura analítica es requerida para anudar o ligar lo que ha quedado como aserial, lo que equivale a alcanzar una sustracción de goce. Este goce constituye el límite entre trauma primario (entrada al lenguaje o Alienación) y el goce implícito en la demanda del Otro primordial. Si la entrada al lenguaje o a lo simbólico representa una sustracción de goce, los restos de esa sustracción se presentan como “desborde” de lo pulsional.

Lo que denominamos fantasma fundamental, es la respuesta que el sujeto puede dar, a eso excesivo que viene del Otro vehiculizado por su demanda.

La función materna tiene en este sentido, un aspecto de demanda y un aspecto de transmisión del deseo que la función paterna legitimará A esta legitimización la denominamos Metáfora Paterna, y su función en legitimar al sujeto en la civilidad, en el complejo mundo de los semejantes. Justamente el melancolizado pierde parte de su conexión con los otros.

La función de la suplencia es anudar restos de goces pulsionales cuando la castración simbólica por fallar focalizadamenteen ligar parte del cuerpo pulsional a lo simbólico, deja como saldo un desgarro imaginario o en el Yo cuerpo.

La suplencia no es del orden de lo inconsciente reprimido, es un anudamiento real, mientras que la sublimación como destino pulsional fija el goce a lo inconsciente como uno de sus destinos.

Un ejemplo de suplencia podemos apreciarlo en aquellas anorexias que se alivian cuando cocinan para otros. La anorexia y su significación sigue latente, pero se apacigua gracias a una acción que invierte el estado del sujeto de pasivo en activo.

Los mecanismos pre represivos que Freud describe: transformación en lo contrario y vuelta contra sí mismo y contra el otro, requieren de un ligamen de la angustia a través de una acción que opere como un símil dela metáfora del síntoma.  Ahí es donde puede aparecer la suplencia que hace las veces de una metáfora sintomática que ligue los restos de goces al mundo con los otros.

Las suplencias, ligaduras de goces a lo simbólico y al sentimiento vital, se dan en algunos sujetos de manera espontánea, y en otros si perduran en un análisis.

En el Hombre de los lobos hay una alucinación visual en la infancia; esta alucinación pivotea entre el antes de la represión y el después de la represión. En las neurosis se reprime la desmentida de la percepción indeseada, lo que Freud denomina la adjudicación universal del pene a la madre; esta premisa reprimida opera desde lo inconsciente, pero si no es reprimida y es vuelta a desmentir, opera desde lo escindido (Goldstein, 2018). 

En síntesis, propongo pensar que el Hombre de los Lobos no adviene a la significación fálica (castración) de modo focalizado; se produce una forclusión focalizada de la castración que retorna bajo la forma de una "visualización" imaginaria del dedo cortado, que no llega a ser una alucinación verdaderamente. Más bien se puede entender a este fenómeno como representante del falo imaginario que se desprende vía lo perceptual. Por este motivo Freud asevera que la alucinación es producto del pasaje del narcisismo a la castración.Por lo dicho pienso que padeció durante toda su vida de una melancolización no psicótica.

La escritura en Joyce,hacía de suplencia a su estado melancolizado y alternaba con el glaucoma que lo encegueció, y la úlcera gástrica que le impedía escribir, con lo cual podemos pensar que, en tanto suplencia, no alcanzaba para suplir la falla imaginario-simbólica por lo cual el cuerpo enfermaba.

La melancolización quizás puede entenderse como el duelo fallido por el falo imaginario en la madre.

Quiero destacar, que Lacan describe en Joyce dos tipos de suplencias a sus desgarros simbólico-imaginarios: 1. El Ego o anudamiento que vuelve a enlazar el yo cuerpo al narcisismo, a través de hacerse un nombre propio y así no caer en la fragmentación yoica, y el Sinthome o saber hacer con la escritura de la cual goza con el cuerpo jubilosamente: no deja de reír al escribir; el escribiranudaba lo pulsional a un goce en plus que Lacan escribe con la letra Sigma.

O sea, nos hace dos recomendaciones clínicas de suplencias que facilitan recuperar el lazo social y familiar y amenguar el sufrimiento orgánico, la primera es una Suplencia y la segunda un Sinthome.

La diferencia entre Suplencia y Sinthome se constata clínicamente: mientras la suplencia anuda imaginario y simbólico, el Sinthome enlaza los tres registros.

La metapsicología que propongo para entender las melancolizaciones es que el desgarro imaginario o forclusión del sentido o forclusión focalizada o de hecho, se da por una doble desmentida: una desmentida primaria producto del mismo principio del placer que expulsa lo considerado no yo, que debería caer bajo los efectos de la represión secundaria a la salida del Edipo, pero que, si en este segundo tiempo es vuelta a desmentir, se coagula el núcleo escindido del cual se pueden puede desencadenar algunos fanatismos, ataques beligerantes y/o persecutorios que también suelen formar parte del  conglomerado depresivo. (Goldstein, 2018 y 2019)

Al igual que el melancólico, el melancolizado puede llegar hasta descalificar su nombre propio y solo a partir de una suplencia puede recomponer su lugar en el mundo con los otros. Si bien no padece de los auto reproches del melancólico, puede sentirse insignificante por la frustración de amor.

En todos las melancolizacionesel duelo ha fallado, pero como dice Freud en Duelo y Melancolía: “falta en él la perturbación del sentimiento de sí.” (Freud, 1990, p. 242).

Por lo tanto, hay coincidencias en que el desgarro imaginario que deja sin sentido a la existencia, está implicado en el desencadenamiento melancólico y en las melancolizaciones, pero con sus respectivas diferencias.

Referencias Bibliográficas:

Freud, S.: (1976) El humor. Buenos Aires Amorrortu. Tomo XXI, pp. 153-162. (Trabajo original publicado en 1927-28)

     - (1990) Duelo y melancolía.Obras completas, Volumen 14, Buenos Aires: Amorrortu. (Trabajo original publicado en 1917 [1915]), pp.1-112.

Goldstein, M.: - (2018) Melancolías ordinarias. Los casos: “Hombre de los Lobos” y “Joyce”. Revista de Psicoanálisis Número 4, APA.

     - (2019) El sujeto de la creencia fanatizada. Revista de Psicoanálisis, APA, Tomo LXXXVI, número 4.

Lacan, J.: - (2006) El seminario de Jacques Lacan, libro 23: El Sinthome. Buenos Aires: Paidós. (Trabajo original publicado en 1975).

Autor/es:

Mirta Goldstein, APA

Descriptores: DUELO / MELANCOLIA / HUMOR / INCONSCIENTE / DEPRESION

Palabras clave: MELANCOLIZACIÓN

Directora: Mirta Goldstein de Vainstoc

Secretario: Jorge Catelli

Colaboradores: Claudia Amburgo

José Fischbein

Los descriptores han sido adjudicados mediante el uso del Tesauro de Psicoanálisis  de la Asociación Psicoanalítica Argentina

Presidenta: Dra. Claudia Lucía Borensztejn

Vice-Presidente: Dr. José Fischbein

Secretaria: Lic. Laura Escapa

Secretaria Científica: Dra. Rosa Mirta Goldstein de Vainstoc

Tesorero: Dr. Rafael Eduardo Safdie