Textos breves

Las instituciones psicoanalíticas y sus políticas

Abel Fainstein
Abel Fainstein

La formación de nuevas generaciones de psicoanalistas debería ser el desafío de toda institución psicoanalítica.

Para Moustapha Safouan (Julien y Hoffman, 1997, pág. 48), el “ser analista es un hecho que se prueba en el discurso que determina la relación del analista con las cuestiones que le plantea la experiencia del inconsciente”, y “se trata de interrogantes a los que un analista solo no podría responder”.

Esto hace necesarias nuestras instituciones.

Sin embargo, acordamos con Madeleine Baranger en que “Me importa afirmar de entrada mi convicción en que el funcionamiento de cualquier institución debe tener una relación bastante estrecha con su finalidad declarada y reconocida.Tratándose de Psicoanálisis, tiene que regirse por lo específico de éste en comparación con otras disciplinas, aún con las que podrían parecer afines como la Medicina o la Psicología, pero también, y esto vale para cualquier disciplina científica, debe tener en cuenta las condiciones socioculturales en las cuales se inserta, y ante todo no olvidar la evolución misma de tal disciplina…”

Tal como lo proponía Sigmund Freud, en su mayoría, los Institutos de las asociaciones psicoanalíticas ofrecen al candidato la posibilidad de formarse orientado por los miembros con más experiencia. En el prólogo al Libro por el 10 aniversario del Instituto de Berlín escribía que es una de las funciones del Instituto el “procurar un centro donde enseñar la teoría del Psicoanálisis y donde la experiencia de analistas mayores pueda transmitirse a alumnos deseosos de aprender” (Cabral, 2002, pág. 434).

Coincidimos con Richards en que el Psicoanálisis no es ideología ni teología sino un esfuerzo estimulante intelectual y emocional donde lo convencional es estimulado por el desafío y la innovación. En este sentido es momento de volver a sumergirnos en el mundo mas grande intelectual de curiosidad, creatividad y libertad y reclamar nuestra ciudadanía en ese mundo una vez más. Y nuestras instituciones deben servir a ese fin.

Institución en cada acción. 

Las políticas institucionales se articulan en actos cotidianos instituyentes. En este sentido, pienso a la Institución como lugar de trabajo para la circulación de la Teoría y la Práctica Psicoanalítica en su articulación con el contexto científico y cultural.
“Lugar”, siguiendo a Marc Auge, como un lugar de identidad, relacional e histórico ya que son condiciones todas que caracterizan a las instituciones analíticas y que marcan la subjetividad de sus integrantes, a veces más allá de sus respectivas singularidades. Ese lugar sólo puede ser producto de una reflexión sistemática acerca de las relaciones entre los analistas, basada en sus respectivos análisis personales, de manera de evitar los fenómenos perjudiciales derivados de la Psicología de las masas.
La política institucional debe servir a ello generando el
“ambiente facilitador” para dicha circulación y para poder trabajar sobre teorías y prácticas, evitando volverse un no lugar.

Richards aplica la SSK Sociology of Scientific Knowledge de Fleck a la creación y transmisión social del conocimiento psicoanalítico.
El Pensamiento grupal dentro de un colectivo puede coalescer en una creciente similaridad canónica , resistiendo a ideas nuevas e innovativas y expulsando aquellos con ideas divergentes.
En este sentido, múltiples perspectivas y nuevas voces comunicándose en intercambios abiertos serían un antídoto de lo que Fleck describió como atracción hacia una opinión compartida y codificada en grupos científicos (Though Collective).

Es cuestión de poder pensar intra, inter y transdisciplinariamente los problemas que presenta nuestro campo de trabajo, poniendo en juego, aunque sin renunciar, a las respectivas marcas identificatorias.

Recordemos que Piera Aulagnier(2005) pensaba que “nadie puede sostener que este tipo de institución es inútil: que el analista se autoriza a sí mismo es una fórmula promulgada en el seno de una escuela que proclama bien alto su vocación formadora, incluso su utilidad pública”.“Las aperturas y los enriquecimientos teóricos que aportaba la enseñanza de Lacan justificaban la esperanza de que sus aplicaciones en el seno de una sociedad permitirían evitar los escollos con los que hasta entonces se había topado. El humillante fracaso que resultó de esto es particularmente inquietante, pues plantea la cuestión de la alienación que parece inducir la constitución de toda sociedad de analistas: ¿es esta alienación inevitable o es posible precaverse contra ella?”
En este sentido, debemos estudiar la importancia de los fenómenos de identificación que suponen toda institución, y de dispositivos de desidentificación como herramientas de sus políticas.

La transmisión del psicoanálisis

El efecto de transmisión de la experiencia de lo inconsciente, sólo puede evaluarse a posteriori, en las respectivas prácticas del analista. Resulta en buena parte, al decir de Azouri (1995), “de los malentendidos y residuos transferenciales habitualmente reprimidos por la institución”.
Capo y García (en Loewenberg y Thompson, 2010, pág. 328) escriben en este sentido, que la transmisión del deseo de búsqueda de lo desconocido puede florecer en lo que llaman un “invernadero institucional”.

Considerando que la transmisión de la experiencia de lo inconsciente no es garantizable y es estrictamente personal, tampoco las instituciones y sus institutos pueden garantizarlo, pero sí ofrecer las mejores condiciones para tratar de efectivizarlo. Éstas suponen no solamente no interferirlo, sino favorecerlo. Es que, tal como plantea Szpilka (2002), la naturaleza peculiar de lo inconsciente necesita ampararse en instituciones que lo abriguen, y a la inversa, paradójicamente, las estructuras institucionales necesitan para subsistir, domesticar, apaciguar y aplacar al objeto cuya transmisión sostienen. Esa tensión es inevitable, y de su manejo depende la efectividad de las instituciones en la transmisión del Psicoanálisis.
Coincidimos con él en quela naturaleza peculiar de lo inconsciente necesita ampararse en instituciones que lo abriguen, y, a la inversa, paradójicamente, las estructuras institucionales necesitan, para subsistir, domesticar, apaciguar y aplacar al objeto cuya transmisión sostienen. Para este autor, cuanto más se alían saber y poder, más bloqueada queda la dialéctica del saber con la ignorancia, que es fundamental para el mantenimiento de la radicalidad de la hipótesis del inconsciente. Y se pueden buscar soluciones desde la razón y desde la verdad. Desde la razón, serían medidas como la atenuación o disolución de estamentos diferenciales, comisiones de enseñanza que incluyan profesores y candidatos, y currículums libres en busca de identificaciones de trabajo y producciones más en consonancia con el deseo no secuestrado de cada sujeto particular. Pero, así como las reformas apuntan a la razón, solo la subversión del propio análisis apuntaría a la verdad. En este sentido, la formación, para Szpilka, debería estar más centrada en la subversión de la cura, que en la adaptación a la Institución. Coincide en ese sentido con Bernfeld en denunciar la hipocresía de estar más preocupados de lo administrativo que de la cura. Ya en 1952, Bernfeld y luego Balint plantean las tempranas prevenciones acerca del predominio de lo administrativo en el modelo del Instituto de Berlín.

En 2004, Kirsner se ha referido ampliamente a los riesgos de basar la política del Psicoanálisis en estándares difíciles de instrumentar en vez de en políticas de inserción en la cultura, la comunidad y la universidad. Además de la inconveniencia de contar con políticas insulares y restrictivas en vez de más abiertas, más inclusivas y atendiendo a objetivos que superan los esquemas de formación o las orientaciones teóricas.

Por su parte, Mirta Goldstein (2011), alerta acerca de: “la ilusión de querer determinar el futuro institucional reglamentando y uniformando el saber, la formación, la clínica, la ética”. Pero destaca que reglamentando es diferente de uniformando: “No se trata de que no haya reglas, sino que el exceso de éstas las vuelve absurdas y pueden, al desmentir la singularidad, instalar la religiosidad del hábito, de lo que cambia para que nada cambie. Pienso que el más mínimo intento de uni-formación en la enseñanza y de unificación de los contenidos y producciones institucionales, remite a la nostalgia del absoluto”.

Apostamos a una formación, Bildung, que tenga en cuenta el desarrollo personal de cada psicoanalista.

Acerca de las transferencias institucionales

Sabemos que la transferencia es siempre absolutamente singular. Sin embargo,las transferencias motorizan la vida institucional. Los residuos, conflictos y malentendidos que se generan a partir de ellas, especialmente cuando son reprimidos, son en buena parte obstáculos a su desarrollo.
Debemos considerar que la transferencia institucional está fuertemente inducida por la estructura de autoridad, las jerarquías y los roles de la organización. Incluso por objetos inanimados como amoblamiento o arquitectura. También por cultura, historia y rituales. Proceso interactivo con determinantesinternos siempre singulares.
De allí la importancia de considerar la estructura y logística de nuestras instituciones. La capacidad de regresiones en sus miembros y candidatos están acotadas por la estructura. Pueden ser estimuladas y favorecidas por la organización. Aquellas con estructura más escolar y aún universitaria, favorecen la regresión de sus miembros. También las de funcionamiento más vertical y a cargo de grupos que se perpetúan en el poder.
La capacidad de generar transferencias es un tema especialmente importante en relación a sus políticas institucionales. En general aquellas que tienen políticas de extensión más activas y presencia en la universidad generan más transferencias de trabajo. Elementos aparentemente intrascendentes como su arquitectura edilicia, su amoblamiento o equipamiento inciden en qué tipo de transferencias se establecen, sumándose a sus políticas, sus tradiciones, su historia, sus rituales, sus maestros, sus teorías y otros saberes, etc.
Pese a la importancia que le atribuimos, coincidimos con Aulagnier en que el saber sobre la transferencia de sus miembros se diluye cuando esta última actúa sobre la trama misma de su sociedad analítica. Es un resto inanalizable amenaza escapar de la experiencia didáctica y debe ser la preocupación primera de todo analista interesado en la formación.
Las Transferencias pueden cumplir un rol organizador. Llenar deseos y expectativas, proveer auto castigo, mantener o restaurar precariedad del self, o proteger defensivamente de experiencias que son conflictivas o peligrosas.
En este sentido impactan en ellaslos aspectos más primitivos del psiquismo de sus integrantes (Bleger, Jacques) y las políticas institucionales puedenacotarlo o potenciarlo.

Pienso que APERTURA al conocimiento en general, intra, inter y transdisciplinario, a la circulación de distintas teorías y a las necesidades de la comunidad en que se desarrolla,deben ser elementos centrales de las mismas, si se pretende limitarlo. Universidades, hospitales, escuelas, colegios, cárceles son espacios privilegiados, así como todo lo relacionado con la cultura y el arte en general.
Asimismo, el estímulo a mecanismos de activa PARTICIPACIÓN de sus miembros por su acción des identificadora que neutraliza los efectos perjudiciales der la psicología de las masas, y el intento de ARTICULACIÓN de objetivos e intereses respetando su singularidad y evitando integraciones simplificadoras.

Autor/es:

Abel Fainstein

Descriptores: INSTITUCIÓN PSICOANALÍTICA / PSICOLOGÍA / MASA / POLÍTICA

Directora: Mirta Goldstein de Vainstoc

Secretario: Jorge Catelli

Colaboradores: Claudia Amburgo

José Fischbein

Los descriptores han sido adjudicados mediante el uso del Tesauro de Psicoanálisis  de la Asociación Psicoanalítica Argentina

Presidenta: Dra. María Gabriela Goldstein

Vice-Presidente: Dr. Rafael Eduardo Safdie

Secretario: Dr. Adolfo Benjamín

Secretaria Científica: Lic. Cristina Rosas de Salas

Tesorero: Dr. S. Guillermo Bruschtein

Vocales: Dr. Carlos Federico Weisse, Dra. Leonor Marta Valenti de Greif, Lic. Mario Cóccaro, Dr. Néstor Alberto Barbon, Psic. Patricia Latosinski, Lic. Roxana Meygide de Schargorodsky, Lic. Susana Stella Gorris.