Textos breves

El virus del consumo coloniza tu mente

Carlos Weisse
Carlos Weisse

I- El consumo consume

Consumo es el concepto por excelencia de la maquinaria actual capitalista, entendiendo por consumo la adquisición y el uso de mercancías para las más diversas actividades humanas. Como motor del sistema económico la presión que se ejerce sobre los sujetos, tanto en forma individual como colectiva va conformando una determinada subjetividad en términos de convertir este concepto en una expansión desmesurada: consumismo.

Convertido en un valor genera prestigio, el prestigio de acceder a objetos sofisticados capaz de despertar el deseo de los otros, de poseerlos (aquí lo que se pone en marcha es el deseo imaginario de poseer lo que tiene el otro). En tanto objeto de satisfacción genera placer (placer corporal, placer de órgano). Pero en cierta escala también desarrolla poder, que se expresa en presionar sobre los precios de compra de acuerdo a la cantidad comprada.

Si lo que el mercado busca es vender la mayor cantidad de mercancías en tanto acumulación de capital podríamos concluir que el objetivo perseguido como modelo es la adicción, una adicción que, en tanto más desenfrenada, mejor. La adicción asegura una colocación infinita de los productos que no tiene nada que ver con la satisfacción de necesidades. Desde el punto de vista de la neurociencia descarga el sistema de recompensa cerebral, el mismo que la adicción a las drogas. La tasa de ganancia se fundamenta en provocar la mayor adicción posible a los productos de mercado. Los objetos se consumen en forma repetida, sucesiva, reiterada más allá de todo límite. Incluso más allá del límite corporal. Esto conduce a lo que Freud describió en Más allá del principio del placer (Freud, 1920), la compulsión de repetición, aquí repetición de consumo. De esto nos hablan los compradores compulsivos, los preferidos del mercado.

La adicción consumista tiene su contracara en la imposibilidad de consumir, son los que caen en un lugar de resto, olvidados, invisibles, su destino es la frustración, la depresión, el desamparo, el pánico. En este nivel la adicción se establece como huida de la realidad, el olvido es preferible al dolor y consumir su cuerpo es una forma de anestesia.

Fábrica de ilusiones el objeto se presenta como mediador de la felicidad, explota el deseo humano en una especie de prostitución generalizada sugiriendo alcanzar la sensación de llenar un vacío insoportable. Su triunfo es objetalizar al otro. Equivalente al objeto el sujeto está solo, su piel se plastifica, se lanza al mercado, se vuelve anónima. Para salir del anonimato, su piel necesita tatuarse, convertirse en caparazón inscripta de una ausencia. El sujeto se convierte así en simulacro, imagen sin cuerpo. Su ideal es mostrarse sin límite, formar parte del espectáculo, lo que era intimidad ahora forma parte del mismo. Su otro triunfo es la artrodesis de la juventud, detener el tiempo, el cuerpo-prótesis, el cuerpo modelado, siliconado, digno de la mirada, en erección permanente: “Un cuerpo que, de decir no a la muerte, muere para no morir”.

El objeto es así invención, útil, agradable, mortífero, práctico, que no deja rincón libre en un mundo que se modela a su semejanza. La naturaleza está confinada al museo nunca tan bien logrado el nombre de museo natural. Lo que queda de la naturaleza son museos: su nombre reinventado “Reservas o Parques naturales” cuyos límites es la realidad de mercado. Tierras expoliadas a pueblos originarios, asesinatos de pequeños campesinos, desforestación sojera de los montes, tierra arrasada para siembra de superficie.

Otro triunfo más: el objeto intangible, el mundo financiero solo presente en la realidad virtual, considerablemente más potente que la realidad real ¿se acuerda cuando la tocábamos con las manos?

II- No un lobo…muchas jaurías

El lobo de Wall Street, la película de Scorsese, de 2013, comienza con un comercial de televisión donde promueve la firma Stratton Oakmont. La escena corta a la sede de la misma compañía donde muchas personas andan drogadas y ebrias. Jordan Belfort narra cómo logró tener una gran esposa, una gran mansión en Long Island, un gran Ferrari y lograr ser multimillonario.

El agente Denham cada vez está más cerca de descubrir los entresijos de Belfort y uno de sus abogados le aconseja que acepte algún pequeño delito, pague una multa y se olvide. En definitiva, que haga un trato con el FBI que le aparte de la dirección de su empresa. Pero, en el último momento, mientras anuncia esto mismo a sus empleados, Jordán Belfort decide que no: continuará al frente de su empresa y no pactará con el FBI. Es entonces cuando el FBI investiga la empresa a fondo, incluido interrogatorios a los empleados de la misma.

Denham visita a Belfort y le informa que irá a la cárcel. Después de que delata a su firma, Belfort recibe solo 36 meses en una prisión de Nevada. El FBI luego cierra Stratton Oakmont.

Una vez cumplida su condena, Jordán Belfort decidió dedicarse a dar conferencias para enseñar sus conocimientos de bolsa. Y todo empieza con una propuesta: "véndeme este bolígrafo".

Comparado con la realidad la película parece un cuento de Hadas, lo que tenemos es un hombre malo, que engaña a la gente, drogadicto, depredador y con malas juntas, que se hace por este camino inmensamente rico, pero que al final el agente Denham del FBI lo castiga y lo pone preso. Un lobo sobre el cual triunfa la justicia. Debemos, eso sí, un acto de desagravio a los lobos.

Veamos ahora la realidad: En 2007 el mercado de bienes raíces de Estados Unidos estaba en su apogeo entonces ciertos bancos e instituciones abandonaron los viejos criterios de selección de clientes para el otorgamiento de créditos inmobiliarios y empezaron a ofrecer hipotecas a consumidores insolventes quienes fueron alentados a endeudarse con las llamadas hipotecas subprime. Las que pasaron a ser del 9 al 20 por ciento del total. Se ofrecían tasas de interés muy bajas o términos de pago de sólo interés que mantenían las mensualidades bajas.

Miles de personas adquirieron casas que no podían pagar, la oferta superó a la demanda y las casas comenzaron a bajar de precio, lo que dejó de ser rentable para los bancos, los propietarios vieron que sus casas se depreciaban rápidamente entonces muchos prefirieron perder la propiedad antes que seguir pagando una tasa que se había convertido en demasiado alta. Para octubre de 2007 los problemas ya eran inocultables y dieciséis por ciento de estos préstamos tenían retrasos de hasta noventa días o ya se encontraban en procedimientos jurídicos de embargo.

Esto se convirtió en una catástrofe personal para quienes invirtieron sus ahorros en casas que no pudieron pagar. Entonces las instituciones de crédito y los prestamistas transfirieron esas hipotecas a terceras partes en forma de documentos de inversión o bonos respaldados por hipotecas que diseminaron el riego en los mercados internacionales consecuencia de lo cual muchas empresas y fondos quebraron.

Las partes involucradas en el proceso de autorizar los préstamos se beneficiaron en grande en el proceso, llegando al extremo de no verificar información para no negarle a nadie la hipoteca. Una vez concedida ellos pasaban el riesgo a grandes corporaciones de Wall Street como Merrill Lynch y Bear Stearns, que recortaban las deudas y las vendían a sus clientes como si se tratara de propiedades valiosas. En el centro del desastre se encuentran unos misteriosos instrumentos financieros llamados CDO u obligaciones colateralizadas de deuda. Estos CDO contenían pedazos de préstamos estudiantiles, automotrices, corporativos, deudas de tarjetas de crédito e hipotecas subprime. Las agencias valuadoras, como Standard and Poor’s, Moody’s Co. y Fitch Ratings, dieron a los CDO la valuación AAA. Aquellos que se quedaron con estos instrumentos no supieron cómo deshacerse de ellos. Resulta inquietante que los expertos no encontraran sospechoso que un mecanismo hecho de docenas de deudas diversas, algunas de origen desconocido o cuestionable y casi todas difíciles de rastrear alcanzaran una valuación comparable a los bonos del tesoro de Estados Unidos.

Una de las más graves y reveladoras consecuencias de esta debacle ha sido una seria crisis de credibilidad. Una de sus manifestaciones más escandalosas tuvo lugar el 10 de agosto de 2007 cuando por veinticuatro horas bancos europeos y estadounidenses se volvieron tan desconfiados que se negaron a realizar cualquier préstamo interbancario, con lo que obligaron a los bancos centrales a intervenir masivamente. El Banco Central Europeo (ECB) tuvo que inyectar 230.000 millones de euros al mercado mientras la Reserva Federal estadounidense hizo algo equivalente. Pero este bombeo de liquidez no resolvió el problema, ya que el 13 de diciembre siguiente esas instituciones, junto con el Banco de Inglaterra, el Banco de Canadá, el Banco Nacional Suizo y el Banco de Japón, tuvieron que volver a inyectar más fondos al mercado interbancario para impedir un colapso mundial.

Pero ¿Qué pasó con esta jauría? Lejos de ser castigada por el FBI fue premiada con la inyección de dinero de los bancos centrales y se hicieron inmensamente ricos. Por el contrario del otro lado Los desalojos han afectado desde el comienzo de la crisis en España , en 2007, a unas 400.000 familias que tuvieron que entregar sus viviendas al no poder hacer frente al pago de su hipoteca, el desempleo subió al 25%. Como consecuencia se desencadenó una epidemia de suicidios de los que iban a ser desalojados de sus viviendas.

III- Sonríe te estamos espiando

La idea autorreferencial de ser espiado, observado, influido, perseguido hace tiempo que dejó de ser parte solamente de un núcleo psicótico, es hoy la realidad más tangible

En junio del año pasado, el entonces espía fugado estadounidense Edward Snowden conmovió al mundo con una serie de revelaciones sobre cómo Washington espiaba millones de comunicaciones telefónicas y de Internet de ciudadanos de ese país y del extranjero, así como a jefes de Estado y empresas de países aliados, y organizaciones pacifistas y defensoras de derechos humanos.

–“…aparecieron encuestas que muestran que la gente tiene miedo de hablar de asuntos políticos vinculados con el gobierno de Estados Unidos a través de medios electrónicos. Entonces esas revelaciones han asustado a la gente, llevándola a censurar sus comunicaciones. El resultado, claro, es que la planificación y el debate político se han aplastado. Para que una autoridad controle no hace falta que haga nada, sólo hace falta que genere una sensación de miedo, porque las personas toman decisiones basadas en sus percepciones antes que en la realidad. Me preocupa que estas revelaciones hagan que la gente no sepa cómo actuar para aliviar el miedo, sin caer en la autocensura en sus comunicaciones” … “Lo que ha cambiado es nuestra percepción de lo que está pasando. El cambio de percepción es que ahora la gente que está afuera de la industria masiva electrónica, empieza a ver lo que hace la industria de vigilancia masiva electrónica de la misma manera que lo vemos nosotros, que es que este sistema de vigilancia masiva transnacional basada en la alianza de los cinco países cristianos de habla inglesa (Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) que ha alcanzado un nivel sin precedentes de capacidad de vigilancia, a tal punto que es más que simplemente un fenómeno tecnológico para ser estudiado, más bien es un hecho geopolítico que afecta las estructuras evolutivas de nuestra civilización. En la industria de la inteligencia, esa vigilancia masiva durante años se ha llamado “vigilancia estratégica”, del mismo modo que los sistemas de armas nucleares se llaman “armas estratégicas” porque afectan las relaciones de poder entre continentes y civilizaciones. Cuando Estados Unidos, por ejemplo, está interceptando el 98 por ciento de todas las telecomunicaciones entre América latina y el resto del mundo, eso tiene consecuencias estratégicas en la relación entre estas dos civilizaciones: Estados Unidos y América latina.” (Assange, J. 2014 p.16)

Esta larga cita de Assange da cuenta de la dimensión paranoica de la civilización occidental, tal como comenta Armand Mattelart (Mattelart y Gracia Castro, 2007) “sociedad de información” fue la denominación del antecedente de la situación actual adoptada en los años noventa, pero el antecedente lejano fue el fin de la segunda guerra mundial. En ese momento la circulación sin obstáculos de la información se postulaba como garante de una nueva sociedad, transparente y descentralizada. No se había pensado en la lógica de la exclusión social, la concentración de los medios de comunicación, el peso del mercado y la apropiación militar de la ciencia. Es decir, la industria informática como sector estratégico.

El discurso sobre la sociedad se orienta preponderantemente hacia la técnica y la ciencia, el fin de las ideologías, de las luchas de clase, del intelectual comprometido y su reemplazo por la razón managerial, la toma de decisiones y la versión técnica de lo político. La información se convierte en el nuevo imperativo industrial, de las políticas públicas cuyo eje es la telemática (computadoras + telecomunicaciones) el resultado es la crisis de la “gobernabilidad de las democracias occidentales) y la crisis de un modelo de crecimiento y de un modo de acumulación capitalista. Todo lo cual desemboca en procesos de privatización de lo público, concentración de la riqueza y la constitución de mega grupos multimedia y transfronteriza.

Luego de la caída del muro de Berlín EEUU quiere sostener su estatuto único de gran potencia que se basa en cuatro pilares 1) primacía tecnológica. 2) dominio económico. 3) predominio militar. 4) prevalencia cultural. Todo ello basado sobre el dominio de las redes de información y comunicación tanto en tiempos de paz como de guerra.

Todo lo dicho desemboca en la “sociedad de control” en tanto modos de construir la hegemonía a través de mecanismos socio-técnicos de control flexible, su modo de gestión (autonomía, creatividad, reactividad, adaptabilidad). El control se da a corto plazo, es de rotación rápida pero continua e ilimitada. Como lo postula G. Deleuze en su trabajo “Posdata sobre sociedades de control” (Deleuze 1991), hay que buscar una correspondencia entre un tipo de sociedad y un tipo de máquina: las máquinas simples o dinámicas de las sociedades de soberanía, las máquinas energéticas de las sociedades disciplinarias y las máquinas cibernéticas y los ordenadores de la sociedad de control.

El nuevo modo de regulación no elimina la regla cognitiva de la sociedad disciplinaria ni sus ámbitos de encierro (hospital, cárcel, escuelas, cuarteles, fábricas) que señalaba Foucault (Foucault, 1992). Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación tienen una doble faz la del control y la de la disciplina. Tantos los estados como las empresas tienden a reforzar los usos de los dispositivos de seguimiento para fines de seguridad.

IV- La extraña desaparición del tiempo y el espacio

En este lugar seguiremos en parte el pensamiento de Paul Virilio (Virilio,1995) en tanto es central para él el concepto de velocidad en aceleración constante, lo cual cambia subjetivamente el transcurso del tiempo (el tiempo real por ejemplo en las comunicaciones) y la virtualización, lo que genera una deslocalización del espacio.

El tiempo global es un tiempo único así pasamos del tiempo local al tiempo global, la puesta en obra de la instantaneidad, más aún genera un empuje subjetivo a la instantaneidad, una imposibilidad de los tiempos de espera, una demanda de respuesta instantánea, y la realización de tareas simultáneas (estudiar + escuchar música + mirar videos + chatear) en los nativos digitales.

Otro elemento es la deslocalización laboral por medio de las empresas que optimizan las ganancias en aquellos países cuyos salarios son mucho menores que en los países de sus casas matrices con las consecuentes olas de desocupación y marginalidad.

Muchos pensadores celebran el vértigo tecnológico de las últimas décadas, y es cierto que internet permite la información política más allá de las megaempresas de información manipulada, y permite una práctica política inédita como lo vimos en la primavera árabe. También permite amplificar el conocimiento al funcionar como una enorme biblioteca mundial, pero paralelamente el flujo financiero que ya hemos descripto es impulsor de la enorme concentración económica y el crecimiento de la desigualdad.

Virilio (Virilio, 2016) no deja de señalar como contrapartida una fragilización que se plantea como una propensión a los grandes accidentes a los que está expuesta la racionalidad instrumental de la tecnología. Llega incluso a proponer una nueva disciplina la dromología, el estudio de la lógica de la velocidad y su impacto subjetivo, así como una economía política de la velocidad. En otros términos, la velocidad es poder y las sociedades se ordenan alrededor de él.

En “Ciudad pánico” (Virilio, 2006) recorre las características de las megalópolis que se vienen desarrollando desde el fin de la segunda guerra mundial. Una ciudad en alerta permanente, desconfianza y vigilancia entre vecinos. Dos tipos de peligro la acechan: el atentado y el accidente y los nuevos sospechados las poblaciones nómades multiétnicas. Las ciudades van reemplazando a los estados y se convierten en centros de altísima sofisticación tecnológica, clasificada y administrada por unos pocos. Un estado de paranoia y desconfianza permanente pauta el estado subjetivo de las grandes urbes.

La contrapartida de la desaparición del espacio es el obstáculo a recorrerlo, la tecnología sofisticada está articulada con los numerosos muros de contención de una inmigración desesperada que huye de la miseria, de las guerras de la violencia y el desamparo de sus tierras de origen.

Tras la caída del muro de Berlín numerosos nuevos muros se levantaron, no son muros ideológicos son muros antiinmigrantes. Antiguamente los muros o murallas tenían como función detener el avance de los ejércitos enemigos tales como la gran muralla china, el muro de Adriano o la muralla de Teodosio

Pero los actuales muros tienen como función detener la inmigración de los países pobres a los países ricos, o de países en guerra a países en los que reina la paz. O comunidades que son encerradas en guetos. Hay muros naturales como es el mar Mediterráneo, en Lampedusa, destino casi suicida de los inmigrantes africanos a Europa, los que en barcas inapropiadas mueren de a miles en el mar.

Otros muros en cambio combinan materiales sólidos con tecnología sofisticada como es el muro entre Estados Unidos y México, que contrató a la empresa Elbit Systems* , la empresa israelí que levantó el muro en Cisjordania, es una empresa de productos electrónicos de defensa. El sistema que empleará se denomina Torre Fija Integrada y está equipado con cámaras de alta sensibilidad y radares.

V- ¿Cuál es la textura del género sexual?

En la época de Freud el mandato social consistía en la prohibición de la sexualidad heterosexual no regulada socialmente (en base a una doble moral sexual) y el rechazo absoluto de la homosexualidad. El superyó se constituía como la introyección de la prohibición paterna en términos de la dramática edípica conformada en base a cada estructura familiar que refractaba singularmente los mandatos de la época. Así se erigía como una instancia que vigilaba la interioridad subjetiva e intervenía en la producción de síntomas neuróticos, típica sintomatología de la época. En cierto sentido el síntoma como expresión de resistencia inconsciente participaba de una función política de repudio al poder.

El 15 de julio de 2010 se promulgó en el congreso de la Nación la aceptación y legalización del matrimonio igualitario, luego de un prolongado debate. Lo que en realidad hizo el Congreso fue legalizar lo que de hecho se había convertido en usos y costumbres sociales. Es así como las minorías sexuales (Gays, travestis, lesbianas, transexuales etc.) han conquistado el derecho de exhibir con todo derecho lo que antes debía de permanecer oculto.

Además de casarse legalmente, pueden adoptar hijos, formar familias, y tener todos los derechos que antes estaban reservados a las parejas heterosexuales. Por otro lado, la intervención médica de los cuerpos puede convertir en real la apariencia del cambio de sexo. Esto expone a la vista la inexistencia de una sexualidad natural, tan cara a la civilización judeocristiana, y plantea que la asunción de la sexualidad humana es producto de un largo proceso inconsciente de identificación en el cual el sujeto elige qué posición sexual adoptar.

Ahora bien ¿cómo explicar este cambio? En primer lugar, debemos señalar un cambio de actitud del poder, un cambio radical que consiste en el reemplazo de la prohibición a la incitación (de la prohibición del goce no reglado, a la incitación del goce generalizado). Debemos hacer notar que esta incitación al goce generalizado es funcional al capitalismo en su fase actual que es capaz de convertir ese goce en negocios con pingues tasas de ganancias.

En segundo lugar, el placer se desplaza desde el terreno de la moral al terreno del cuerpo, entendiéndolo como un órgano polivalente de goce, cuerpo en un doble sentido, desde el punto de vista real como intervención sobre el sustrato material sobre el mismo, en tanto placer de órgano. Y desde el punto de vista estético como lo dado a ver (belleza, juventud, rendimiento).

Hay una sensualización generalizada y una estetización extendida que funciona como una fábrica de fantasías que se plantean como pasibles de ser convertidas en realidad. Esto implica la captación por parte de la maquinaria capitalista-publicitaria en la dimensión del deseo imaginario. Lo antedicho implica una sexualización de la economía probablemente en su pasaje de la fábrica al capital financiero. Pero es importante señalar que en la medida en que el goce es personal y no globalizable es necesario un supermercado de productos de placeres diversificados que se van diferenciando más y más de acuerdo a las demandas particulares.

El control disciplinario sobre el cuerpo del obrero para priorizar la producción se ha desplazado a la incitación de fantasías de placer como caldo de cultivo de las demandas de objetos de goce. Promoviendo desde demandas individuales a colectivos de goce, clubes, asociaciones etc.

Sin embargo, todo lo dicho no acerca al sujeto a la satisfacción, sino que paradójicamente lo aleja de ella, haciendo que la frase de Freud resuene con más fuerza, “nada en el hombre lo hace apto para la satisfacción o la felicidad” (Freud, 1930) el supermercado del placer se revela en sus baratijas de consumo, en un verdadero kitsch sexual.

Resumiendo, si volvemos al título a que nos convoca este trabajo “El virus del consumo coloniza tu mente” podríamos concluir en una serie de líneas de fuerza, que, lejos de caer en un reduccionismo determinista en cuanto a las patologías y la conformación de un sujeto producido en forma acabada, den cuenta de la presentación más frecuente, facilitadas, promovidas o incitadas de ciertos factores que fuimos realzando a lo largo del trabajo.

Estos factores son productos de presiones que se encuentran en nuestra cultura actual a través de incitaciones de deseos, puesta en práctica de políticas, el desarrollo de una estructura económica, que, como facilitadores y selectores sobre aspectos subjetivos van conformando al sujeto actual, históricamente determinado, y cuya expresión, patológica o no, dependerá de una cuestión de grado. La actitud de captación de la demanda consumista es la primera que describimos y planteamos que la tendencia de la promoción de este rasgo como factor ideal del mercado es la producción de un sujeto adicto a los distintos productos que los agentes económicos vuelquen al mercado. Lo refuerza una realimentación positiva de: consumo-dependencia-consumo. El paradigma patológico es la reacción maníaca del comprador compulsivo.

El segundo factor es el engaño, la estafa masiva de la población sobre todo desinformada, de menores recursos, sobre sus ahorros o sus salarios, estafa llevada a cabo por instancias financieras que ostentan poder y prestigio que por ese mismo motivo son usado como señuelo para esquilmar a la población sin ningún escrúpulo por llevar a las personas a la desesperación, la depresión el pánico o el suicidio. El paradigma patológico es la reducción de los sujetos al desamparo.

El tercer factor es el uso de la tecnología para el espionaje con fines políticos, militares, comerciales etc. Que generan un sentimiento paranoico en el sujeto actual quien teme que sus datos que tienen que ver con internet sean usados en su contra, usados para estafarlo, como objeto de maniobras comerciales, extorsiones varias etc. Es decir, en la instauración del miedo, sentimientos de persecución vivencia de ser vigilado, controlado etc. El paradigma patológico es la paranoia persecutoria, al dar un fundamento de certeza basada en la técnica efectivamente existente.

El cuarto se refiere al papel de la virtualización y de la información, en el cual la realización en tiempo real y la deslocalización que conlleva, genera una tendencia a la realización impulsiva de los actos, a la imposibilidad de los tiempos de espera, a la búsqueda del placer inmediato, lo que dificulta los procesos de reflexión, y de los usos lógicos del pensamiento y del procesamiento de la emoción. La polución de información banaliza la distinción entre lo importante y lo accesorio. Su paradigma incluye el empuje al acting out.

Por último, la demanda de goce sexual en todas sus formas es captada como demanda de consumo en lo real del cuerpo como desencadenamiento pulsional y mediado por la estética de su imagen, promoviendo una banalización del sexo y una dificultad en las relaciones de amor y de compromiso afectivo. Esto es lo que Zygmunt Bauman (Bauman, 2003) denomina “modernidad líquida”, que intenta explicar el estado cambiante de la condición humana en la actual sociedad capitalista, los sólidos persisten en sus formas, los líquidos son informes y se transforman constantemente, fluyen como los mercados, como las desregulaciones, como las deslocalizaciones.

Es importante destacar que todos estos rasgos son presiones del ambiente cultural que de ninguna manera deben ser comprendidos como absolutos, y tampoco como absolutamente negativos. Hicimos hincapié en los aspectos negativos porque el sentido de este trabajo es poner el acento en la patología mental. Lejos está de sostener una postura catastrofista y aún podríamos ver otra cara de cada uno de estos factores considerados; pero lo sostenido no deja de ser cierto, a juicio nuestro, en cuanto al efecto de estas líneas de fuerza en la subjetivación de la cultura contemporánea.

*Diario página 12. lunes 22/09/2014. Pág.22

Bibliografía 

Assange, J. (2014) La gente empezó a ver que el sistema de vigilancia masiva alcanzó un nivel sin precedentes. Entrevista publicada en el Diario página 12, el lunes 8 de septiembre de 2014. Pág. 16
Bauman, Z. (2003) Modernidad líquida. Buenos Aires: Fondo de cultura económica.
Deleuze, G. (1991) Posdata sobre sociedades de control en Christian Ferrer (Comp.) El lenguaje literario T2 Montevideo; Ed. Nordan,
Foucault, M. (1992) Microfísica del poder. Tercera Edición. Madrid: Ediciones de la Piqueta.
Freud, S. (1920) Más allá del principio del placer. Obras completas. Vol. XVIII Buenos Aires. Amorrortu editores
Freud, S. (1930) El malestar en la cultura. Obras completas. Vol. XXI. Buenos Aires. Amorrortu editores.
Mattelart, A. et Gracia Castro, A. (2007) 15 de noviembre: Sociedad del conocimiento, sociedad de la información, sociedad de control. Entrevista con Armand Mattelart Cultures & Conflits https://www.infoamerica.org/documentos_pdf/mattelart10.pdf
Virilio, P. (1995) La velocidad de liberación. Buenos Aires Ed. Manantial
Virilio, P (2006) Ciudad pánico. El afuera comienza aquí. Bs. As.: Libros del Zorzal.
Virilio, P. (2016) La administración del miedo, Buenos Aires Editorial Pasos Perdidos.

Autor

Carlos Weisse

Descriptores: CONSUMO / ESTRUCTURA PERVERSA / FETICHISMO / DEPRESION / SUICIDIO

Directora: Mirta Goldstein de Vainstoc

Secretario: Jorge Catelli

Colaboradores: Claudia Amburgo

José Fischbein

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Los descriptores han sido adjudicados mediante el uso del Tesauro de Psicoanálisis  de la Asociación Psicoanalítica Argentina

Presidenta: Dra. María Gabriela Goldstein

Vice-Presidente: Dr. Eduardo Safdie

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