Factores y dispositivos de la posmodernidad, influencia en las singularidades. Alteraciones que repercuten en las interacciones de la vida cotidiana, la alienación, la cultura y las subjetividades
La modernidad se caracterizaba por la racionalidad, la uniformidad, la organización y la idea de que existe una única verdad. En cambio, el posmodernismo promulga la aceptación de un estado emocional e intuitivo presente en todos los seres humanos.
En la sociedad posmoderna existe una relación, dispositivo /sujeto, y desde estos conceptos son evaluadas las formas de subjetividades contemporáneas. Un dispositivo es todo aquello que tiene, de una manera u otra, la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos de los seres vivos. Es imperativo para los neosujetos “trabajar para empresas como si trabajaran para ellos mismos, aboliendo de este modo todo sentido de alienación
Se podría afirmar que lo que tiene lugar en la época presente no es un proceso de subjetivación, sino uno muy peculiar de des-subjetivación, en el que la identidad individual se torna repetitiva de la empresa que compite en el mercado mundial, y cuyo único fin es la ganancia sistemática
El control se ejerce a través de la seducción de una oferta de consumo: de objetos o de imágenes, consumo de hechos concretos o de simulacros, y es una dominante cultural que corresponde a un momento histórico determinado. Las trasformaciones societarias erigen una variable cultural en donde es factible la transformación de lo ilegítimo en legítimo. Punto de ocasión, para un decaimiento de la función paterna. Estamos asistiendo a una nueva etapa en la historia del individualismo occidental que instaura una auténtica revolución a nivel de las identidades sociales, a nivel ideológico y a nivel cotidiano.
Lo posmoderno es un adelanto estético-ideológico en que el sujeto de la “segmentación cultural” es un sujeto escindido que articula el tiempo y el ser, e instaura los signos culturales dispuestos en los márgenes de la identidad y del antagonismo social. La posmodernidad, es la evidencia de un tiempo de acelerada y profunda versatilidad, como enuncia la metáfora de la disolución de los sólidos y la movilidad de los líquidos. Derretir los sólidos, fue la exigencia del espíritu posmoderno.
La cultura es un enrame: pulsional, ética, erotizante o de difusión pulsional, por lo tanto, puede ser creadora de un narcisismo que vigoriza identidades, proyectos, ideales o -en caso contrario- acarreadora de un narcisismo desorganizante que desarma coherencias, límites y valores. Hay una colonización de la subjetividad que es facilitada por los actuales fenómenos globales de obediencia inconsciente y apego a ciertas estructuras de poder, que operan como un orden, someten la subjetividad, descarta los proyectos y la posibilidad de las preguntas.
La subjetividad está en correspondencia con la cultura, enuncia el modo en que los individuos la asimilan e incorporan. No existe una subjetividad que pueda aislarse de la cultura y la vida social, ni tampoco existe una cultura que pueda aislarse de la subjetividad que la sostiene. El ser humano en la sociedad reinante está capturado en el mandato consumista que trasmuta la esencia singular en un autómata sometido por el medio que le ordena consumir más de allá de sus necesidades e intereses, ya no es preciso que alguien de afuera imponga para ser parte del dispositivo actual. se ha alcanzado entrar en el interior de los seres humanos, instituyendo una forma de ser y de pensar basado en los intereses del acopio
La alienación es una situación relacional en la que el sujeto dirige la totalidad de sus pensamientos al juicio exclusivo de otro. Implica una renuncia a todo derecho de juicio sobre su acción de pensar. La alienación así originada pone fin al pensamiento propio, porque pensar es crear y no repetir. Por su lado, la idealización amputa, amedrenta, anonada, despoja, intimida, cercena, inhibe, somete, paraliza.
Esta actualidad, está instaurando nuevas subjetividades, verdaderas mutaciones antropológicas del ser que se producen con respecto a la manera de habitar los lazos sociales, Dichas mutaciones están sujetadas a la velocidad del régimen, al espacio mega-conectado de transacciones financieras y que en el campo de los vínculos sociales va deteriorando las ligaduras libidinales. Se habla sobre la aparición de la nueva subjetividad del “endeudado”, determinada precisamente por el endeudamiento permanente, donde hay una ceñida relación con la moral y las lógicas del poder y control social, con el tiempo y el futuro, el sistema actual hace de la deuda un dispositivo sacrificial que lleva al individuo a trabajar más.
El sujeto actual está sujetado en una relación que lo supera, por su impulso hacia el exceso, por estar fuera de sus límites, lo que no deja de suscitar stress, depresión, toxicomanía, suicidios, ataques de pánico y otros síntomas típicos de nuestra época Buena parte de la patología contemporánea está asida en un vaivén de depresión y manía, entre el consumo desenfrenado y la competencia absoluta, consumiendo los objetos del mercado en una danza sin fin, o en una interminable serie de ejercicios inútiles Este nuevo hombre de la prisa se centra más en lo externo, la apariencia, la fama, el poder, el dinero y acaba perdiéndose a sí mismo, generando esa sensación de “vacío” y de soledad.
En la posmodernidad, los sujetos desmienten las señales interiores de enojo, miedo y cansancio en pos de la eficiencia, ajustándose a drogas que subsanan estos trastornos. También hay renegación de la interioridad, solo que la desmentida suele ir acompañada de construcciones de neorealidades, por lo que se plantean desafíos sin medir las consecuencias Este mecanismo opera desde dispositivos institucionales e impacta en la dimensión subjetiva, desmiente a la percepción, El objetivo de este mecanismo consiste en marginar y silenciar a quien percibe y denuncia lo que efectivamente percibe que está ocurriendo.
Una cultura débil es una cultura que no se aferra a sus tradiciones ni a sus identidades, sino que las revisa críticamente y las abre al cambio.
La posmodernidad convierte al hombre en una pieza más de la gran maquinaria producida por la técnica, precisamente como efecto de su movimiento global y no como efecto de una intención perversa, precisamente esta: superar la conciencia para instalar la decisión en la propia técnica, y es lo que le da su significación trágica al problema.
Considerando a la sociedad actual, es incuestionable el sufrimiento humano como dispositivo imperante en su vida cotidiana, el sufrimiento acecha al ser humano desde los lazos con el prójimo, la relación con la naturaleza, y el vínculo con el propio cuerpo, condenado a la decadencia, la enfermedad y la finitud.
El humano está asido en la red, sacrificando cada vez más sus vínculos personales con los demás, el vínculo lo construyen con una máquina de ilusiones y con seres virtuales que suelen ser diferentes en la realidad. El ocio irradia una forma vacía del trabajo, que lleva a muchas personas a enfermarse en su tiempo libre, donde cabalmente el descanso lo ven como simple vacío, un horror vacuo
Recapacitar sobre que el malestar de nuestro tiempo es muy diferente al de la modernidad, en la medida en que hoy lo que se sufre es la falta de un límite que la imponga, no es la ley que nos exige el motivo de malestar sino la falta de una ley que nos regule. El discurso de la epoca genera una infantilización dando la posibilidad de la constitución de una nueva subjetividad tal vez más controlable que la subjetividad moderna.
Entre tanto, el estereotipo publicitario exhibe una sociedad inundada de felicidad consumista, en la vida real se extienden el pánico y la depresión, enfermedades profesionales de un ciclo de trabajo que pone a todos a competir con todos, y culpabiliza a quien no logra fingirse feliz. -
El individualismo de la época obstaculiza o revoca la capacidad de constituir vínculos afectivos. Los nuevos malestares se muestran en vacío interno. Es concluyente que el individuo busque formas de desobligarse a sí mismo.
De este modo el sistema actual está destinado a producir cada vez más objetos con los que se asegura el acrecentamiento constante del consumo, modo de empuje insaciable ofreciendo cantidad de objetos de satisfacción, que se reciclan permanentemente, como modo de fetichización de la mercancía., altera parte de la realidad, logrando una perturbación de la subjetividad
El malestar en la cultura hizo explícita su concepción del mundo, subrayando el sometimiento de la civilización a las necesidades económicas, que imponen un pesado tributo tanto a la sexualidad como a la agresividad, a cambio de un poco de seguridad.
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