Intersecciones con Ecología - Psicoanálisis, Cambio Climático y Tecnología: O cómo seguir siendo humano en tiempos de hiperconexión y asimetrías entre el desarrollo tecnológico y el de los valores ético-morales.
Investigando acerca del Cambio Climático y su repercusión en el psiquismo humano, desde el Departamento de Psicoanálisis y Sociedad de APA (1) (Período 2020-2023) hallamos conexiones entre desarrollos tecnológicos y la escasa atención al cuidado del planeta.
En Agosto de 2015, ya el Manifiesto Onlife (resultado de las reflexiones de un grupo de universitarios, expertos en antropología, psicología, ciencias cognitivas, ingeniería, informática, derecho, neurociencias, filosofía, ciencias políticas y sociología sobre las consecuencias de estos cambios tecnológicos sobre los seres humanos) nos habla de la era de la hiperconectividad. Plantea que la difusión de las TIC ( tecnologías de la información y de la comunicación) en la sociedad afectan “profundamente a la condición humana” ya que modifican la relación con nosotros mismos, con los demás y el mundo todo, pues su expansión socava los marcos referenciales provocando: desvanecimiento de los límites entre lo real y lo virtual; entre ser humano, máquina y naturaleza; paso de la escasez a la sobreabundancia informativa; pasaje del primado de las cosas al de las interacciones.
Señala que en la Modernidad, el deseo de arrancar los secretos de la naturaleza considerándola inagotable, en un afán utópico de progreso infinito, ha desembocado en realidad en el cambio climático advertido por muchos y que amenaza la supervivencia misma del planeta y de nosotros en él. Es decir, no viene de ahora y lo que podríamos pesquisar como expresión inicial de la pulsión epistemofílica (Freud, 1905/1910) advino con infiltración de otra que terminó predominando: la pulsión de dominio, pulsión de muerte (Freud, 1920) manifestada también en voracidad y envidia. (Klein, 1957) Pero aun así señalan los autores que, antes, en la llamada Modernidad, existía todavía una clara delimitación entre lo técnico y la naturaleza que la expansión de las TIC fue erosionando.
Es decir, es una advertencia de empeoramiento en cuanto al imperativo de la Modernidad de progreso infinito, ya que actualmente asistimos a la dilución de ciertos marcos referenciales a partir del hiperdesarrollo tecnológico que entorpece aún más la respuesta reflexiva acerca de hacia dónde vamos, haciendo uso de los principios de la Eco-bioética.
Referente a este aspecto señalan que la Ética en la Modernidad también se transformó en una cuestión individual más que social, pero las TIC estarían fragmentando responsabilidades, con lo cual las diluyen; al igual que en la política, en la cual llevan a repensar los modelos o visiones del mundo y sus metáforas.
Recordemos que la Eco-bioética pertenece al campo de la Ética, la cual está relacionada con el estudio fundamentado de los valores morales que guían el comportamiento humano en la sociedad, reflexión sobre lo bueno o justo, situando lo colectivo por encima de lo individual; y también al de la moral, representada en las costumbres, normas, tabúes y convenios establecidos por cada sociedad específica.
Del saber y el poder conectados al control en la Modernidad, pasamos a esta época de crisis: se hace difícil saber qué controla qué y cuánto, por lo que las responsabilidades se diluyen y predomina la ambigüedad, socavando la confianza en las clases dirigenciales. La libertad, la igualdad se hacen intangibles en un mundo de perfiles posiblemente falseados, etc.
Esta confusión estaría abonando entonces la dificultad de diferenciar entre bueno/malo, verdadero/falso, (Klein, 1957) es decir, el área de los valores morales también.
Proponen tender a una comprensión de la manera en que las tecnologías nos modelan y simultáneamente cómo nosotros las modelamos críticamente pero advierten que las sociedades deben proteger, atender y alimentar las capacidades atencionales de sus miembros, ya que son un bien preciado y raro que debería ir asociado a los derechos humanos como la integridad física y la protección de la propiedad privada.
Está claro que no se están tomando en cuenta estas advertencias.
Y como uno de sus resultados, estamos asistiendo a un cambio climático que los gobiernos poco atienden y cuando no, lo niegan. La mente humana, sobrepasada de estímulos por la saturación de la Infoesfera (Berardi, 2022), aturdida, silenciada su pensamiento crítico, parece confundida.
Pero no tanto como veremos más adelante.
La investigación del Depto. de Psicoanálisis y Sociedad (2020-2023)
Desde principios de 2021 el Depto. de Psicoanálisis y Sociedad de APA, a instancias de su Directora, la Dra. Laura Orsi, se propuso pensar, reflexionar e investigar los efectos del CC en el psiquismo y las posibles razones de la destructiva e indolente conducta humana frente al planeta.
Al decir de Cosimo Schinaia (2022), invitado a una de nuestras actividades del año 2021:
“Estamos rodeados por el medio ambiente, respiramos el medio ambiente, dependemos del medio ambiente, pero al mismo tiempo lo guardamos dentro de nosotros, en nuestros sueños, en nuestros conflictos en nuestra mente, en nuestras ansiedades, en nuestros miedos.... mi intención es mostrar cómo el psicoanálisis puede ser, no un lujo, sino un valioso recurso que hay que explotar adecuadamente para profundizar en el estudio de los mecanismos de defensa individuales y comunitarios frente a la toma de conciencia de los graves problemas ecológicos de hoy, las catástrofes ambientales que necesariamente reorientan el pensamiento sobre el psiquismo y su dinámica… No se trata del viejo concepto de psicoanálisis aplicado, sino, como diría Lacan, de un psicoanálisis implicado, capaz de confrontarse con otros lenguajes científicos, de escuchar a los expertos en el campo que va a investigar. … ( y en los pacientes) la forma en que se registran consciente o inconscientemente …. Janine Puget y Leonardo Wender (1982) hablan de mundos superpuestos, el del paciente y el del analista, ambos atravesados por contradicciones sociales, por ideologías, por lo que no es posible referirse a una dinámica aséptica de transferencia-contratransferencia desligada de los referentes culturales y ambientales de cada uno de los dos, que muchas veces son los mismos. Puget y Wender se refieren al concepto de “vinculus”, introducido originalmente por Enrique Pichon-Rivière (1971), basado en la idea de que la realidad externa e interna no son entidades opuestas, sino que están en una relación dialéctica continua, un movimiento en espiral que determina el funcionamiento mental. Por lo tanto, la restricción incluye lo interno, lo externo y un tercero original, compuesto por ambas realidades.”……
¿A qué nos referimos al hablar de Cambio Climático?
A modificaciones a largo plazo de las temperaturas y patrones climáticos, que pueden ser por causas naturales (variaciones en la actividad solar o erupciones volcánicas grandes) o con participación humana ya que desde el siglo XIX, el principal motor es por quema de combustibles fósiles ( carbón, petróleo y gas) que generan emisiones de gases como el Dióxido de Carbono y metano, produciendo el efecto invernadero (manta que envuelve a la Tierra, atrapando el calor del sol y elevando las temperaturas).
Se observa desde hace algunos años, un desastre ambiental que avanza: Incendios forestales, bajante histórica de los ríos, concentración de glifosato en sus aguas y en la de lluvia en toda Argentina, por ejemplo; inundaciones; olas de calor en América, en Europa, bosques nativos destruidos por el calentamiento global, deforestación creciente en todo el mundo con agravamiento de lo anterior, y entre otras cosas diseminación de enfermedades selváticas no usuales como el dengue, fiebre amarilla, chicungunya, etc. todo ello como consecuencia del ataque permanente a la biodiversidad.
Retomando el planteo del Manifiesto Onlife (2015), en cuanto al cuidado atencional de la población, podría inferirse que ése puede ser el problema originado en la hiperconectividad y el irrefrenable desarrollo tecnológico. Pero no parece ser el principal o el único.
En una encuesta que realizamos en 2023, en el Departamento de Psicoanálisis y Sociedad de APA, sobre Cambio Climático (CC), las personas interrogadas mostraron cierto registro bastante llamativo:
Si bien la mayoría de los encuestados se ubica entre los 55 y más de 75 años ( 82,8 %), con un 97 % de personas que alcanzaron alto nivel educativo, universitario o terciario, quedando sólo un 14% de población más joven (35 y55 años), podemos constatar que de toda la encuesta, la mayoría (95%) percibe vivir actualmente bajo los efectos del Cambio Climático (CC).
Es decir, a diferencia de lo que pudiera inferirse de las políticas mundiales sobre la prevención, que mayormente lo toman como un dato más y no parecen advertir la gravedad del tema, la población tiene más registro del mismo y comienza a inquietarse, al menos en el segmento estudiado en la encuesta. En 2023 incluso, seis jóvenes portugueses de entre 11 y 24 años, que aseguran sufrir ansiedad por su salud, demandaron a 32 países europeos por no hacer lo suficiente para detener el calentamiento global, por vulnerar su derecho a la vida y al respeto de su vida privada y familiar.
Primera observación: la población registra pero está impotente frente a las autoridades que nada hacen al respecto.
En cuanto a las causas del CC, hay una curiosa división: mientras una importante minoría (49%) cree que se debe a la actividad humana, una ajustada mayoría (51%) opta por una explicación salomónica: se debe a cambios “naturales” y a la actividad del hombre, probablemente sin advertir precisamente que en la actualidad, muchos de esos “cambios naturales” pueden ser producto del CC, expresando de ese modo una idea de cambios propios del planeta, aislado, soslayando que está habitado por aproximadamente 7.500.000.000 millones de personas cuya incidencia no puede obviarse. Este tipo de respuesta parece más relacionada con la necesidad de eludir ( desmentir) al menos la mitad de la responsabilidad pero también a una sobreinformación que desinforma.
Ya lo mencionaba C.Schinaia ( 2020) al insistir en la imposibilidad de entender lo humano como aislado del colectivo y del entorno, ya que hay una relación de co-determinación mutua. Incluso Schinaia cita investigaciones recientes que han demostrado en los genes, movimientos no solo en sentido vertical, de una generación a la siguiente, sino también lateralmente y que pueden cruzar los límites de las especies y pasar de un reino a otro.
A estas mismas conclusiones arribó Albert Einstein (que algo sabía de los avances tecnocientíficos y sufrió las consecuencias de no poder detener el uso destructivo de la energía atómica ): sostuvo que un ser humano es parte de un todo, el universo; que nos experimentamos como separados del resto, pero es una ilusión óptica y una prisión que nos limita a nuestros deseos personales y al cariño a las pocas personas que nos rodean. Que debemos liberarnos de la prisión, abarcar a todos los seres vivos y a la naturaleza.
Evidentemente estamos muy lejos de experimentarnos de este modo, salvo en algunas situaciones excepcionales que se olvidan rápidamente y no alcanzan para instalar una idea de cuidado del medio ambiente como lo hacemos con nuestra casa, nuestras pertenencias.
Entonces también arribamos nosotros a ciertas afirmaciones transitorias: el problema no es la tecnología, sino la especie humana que la crea, y se sirve de ella con fines de origen pulsional, entre los que predomina la pulsión de muerte, la de dominio, a juzgar por la falta de límites, la desconsideración por los otros; que hay defectos humanos en cuanto a cómo nos representamos a nosotros mismos y no solo por la tecnología.
Nuestra especie, parece ser la única que destruye su hábitat ya que a pesar de su alta complejidad aún es incapaz de vivir sin depredar.
De todos modos los encuestados reconocen los efectos del CC en su salud y vida cotidiana ( broncoespasmos, enrarecimiento del aire, cortes de luz, etc.) y en un punto importante, la salud mental (ansiedad) el 90 % refiere estar siendo afectado (mucho, el 47,8%, poco el 43%). Solo un 16% no registra efectos sobre su salud mental.
Con respecto a qué deberíamos hacer, la profusión de propuestas muestra una creciente preocupación por la falta de atención prestada por las autoridades, ya que se advierte (paradójicamente) un vacío informacional. Proponen Campañas de concientización multidisciplinarias, información, difusión diaria por todos los medios, incluso en los ámbitos educativos, pues es necesario tomar conciencia de la gravedad. Son concientes de la necesidad de medidas gubernamentales para impedir la deforestación y los meganegocios, políticas mundiales, estrategias. Incluso algunos refieren medidas individuales ( disminuir el egoísmo) es decir, controlar también la voracidad humana.
Pues no llegamos hasta aquí inocentemente.
Los integrantes del Depto. de Psicoanálisis y Sociedad nos formulamos varios interrogantes, proponiendo algunos respuestas, ya que este estado de cosas nos pone frente a una falencia en nuestro psiquismo que al decir de Freud (1895), tiene la tendencia a recorrer caminos según el principio del Placer, evitando las representaciones displacenteras, que en este momento apuntan entonces a nuestra responsabilidad en cuanto al CC, sus consecuencias y también está íntimamente relacionado por ejemplo, a experimentarnos aislados de la naturaleza.
Un informe del gobierno británico sobre este ataque (Castro,2021) señala que en los últimos 30 años el desarrollo económico ha generado un efecto devastador sobre la Naturaleza, por lo que para mantener los niveles de vida actuales, necesitaríamos recursos de 1,6 naturalezas. Es decir, estamos viviendo un tiempo prestado, ya que este proceso de destrucción se ha acelerado, entre 100 y 1000 veces más rápido que en la década del 50 y enfermedades infecciosas como COVID 19 muestran el agotamiento de la naturaleza. Privilegiando la ganancia se invierte más en los bienes que la ofrezcan, en detrimento de las inversiones en activos de la Naturaleza. Es decir, la voracidad por la ganancia nos ha llevado a este estado de cosas actual
Nuestra conducta como especie, el trato dispensado al planeta como objeto de uso y explotación ilimitada, es similar al dado a los propios semejantes: esclavitud, feudalismo, y el capitalismo pasado y actual lo demuestran ¿por qué no habría de hacerlo con el hábitat, que hasta permite evadir la identificación?
La voracidad por la ganancia, parece ser el motor de esta conducta, naturalizada al punto de lucir invisible y no ser de este tiempo.
"...es un deseo vehemente, impetuoso e insaciable y que excede lo que el sujeto necesita y lo que el objeto es capaz y está dispuesto a dar. En el nivel inconciente, la finalidad primordial de la voracidad es vaciar por completo, chupar hasta secar y devorar el pecho; es decir, su propósito es la introyección destructiva". (Klein, 1957, p.186- las negritas son de las autoras)
Para Klein (1957) cualquier adquisición basada en la voracidad, por la violenta introyección de un objeto, por esto mismo, destruido y persecutorio, no da sensación de saciedad, sino de permanente necesidad. Esto al igual que en la envidia, impide la gratitud, (sentimiento de plenitud, de satisfacción), pues con este tipo de apropiación voraz nadie queda lo suficientemente “lleno” como para agradecer y cuidar al objeto.
Klein (1952) consideraba a la envidia como inherente a la voracidad y también de origen constitucional, por lo que la conducta de nuestra especie frente a la magnificencia del objeto naturaleza, podría considerarse como una reacción destructiva frente a la majestuosidad ( envidia destructiva) de “la madre naturaleza” (Tripcevich Piovano, 2007).
Algo de este orden ha sucedido entre nosotros y ella.
Si consideramos que para Klein, la voracidad era secundaria al incremento de las pulsiones agresivas y a la ansiedad persecutoria resultante, podemos avizorar otro de los riesgos de este momento histórico: en todas partes del mundo y también en nuestro país se observan grupos que promueven el incremento de las pulsiones agresivas y la capacidad de odiar, con el consecuente aumento de la voracidad.
Este tipo de conductas, además de mostrar el fracaso de la represión, y su escasa capacidad de manejar las pulsiones agresivas, suelen ser el preludio de situaciones mucho más peligrosas y no es menos escandaloso aún el fenómeno concomitante: la ausencia de reacciones sociales de rechazo lo suficientemente contundentes, como la gravedad implicada en una complacencia suicida que la habilita.
Envidia y voracidad han emergido detrás de los mejores anhelos humanos, aún en las más celebradas revoluciones, desencadenando las mayores catástrofes históricas, aunque poco se hable de ello, en un relato oficial que las escamotea tras presentables cuestiones legales o económicas (más tolerables), porque de ocultar las miserias humanas se trató siempre.
Pero tal como señalara Klein (1952), existe también cierta capacidad innata de controlar la voracidad, proveniente de una fuerte dotación de la capacidad de amar. Es decir, también hay otros seres humanos con estas capacidades, ya que, si las pulsiones agresivas pueden ser promovidas, también lo son las de vida, amor, solidaridad, de cuidado y es tiempo de recordarlo.
Y han comenzado a surgir algunas reacciones: el informe citado (Castro, 2021) señala que uno de los próceres de la Tecnología, Bill Gates (y Naomi Klein, en las antípodas uno del otro), proponen soluciones: él, desde lo técnico y la geoingeniería (StratoShield, una manguera de unos 30 km suspendida con globos de helio que arrojaría partículas de dióxido de azufre en el cielo para bloquear al sol, y una herramienta para debilitar huracanes, en estudio en estos momentos en Harvard), enfocándose en llegar a cero emisiones de gases de efecto invernadero, energías limpias e invenciones nuevas; ella, desde lo social y colectivo, se concentra en el proceso que ha llevado a este colapso y sugiere cambiarlo mediante constricciones personales: reducción del consumo, distribución de la riqueza, impuestos a los ricos y los más contaminantes, todas decisiones de Estados que establezcan prohibiciones y las hagan cumplir.
En ambos extremos se observa que la tecnología podría ayudar a paliar este estado de cosas y que es urgente poner límites a la voracidad humana.
Debido a los datos de la encuesta, el CC como fenómeno fáctico, está provocando efectos disruptivos, es decir, desestabilización de los procesamientos psíquicos, como señala Benyakar (2006), identificable en ese 90 % que refiere estar padeciendo ansiedad, y que también podemos hipotetizar como traumatogénico en algunos casos.
Según algunos autores, la ecoansiedad (ansiedad relacionada con un entorno cambiante e incierto, miedo por el impacto negativo del CC junto a la sensación de impotencia para mitigarlo), y que según Holmes ( 2024 Infobae ) proviene de una conexión profunda de los jóvenes con su entorno natural, junto al duelo ecológico, (dolor, tristeza por la pérdida de ecosistemas, especies y paisajes naturales que integran la identidad y sentido de lugar de la gente) están circulando en el vocabulario de las nuevas generaciones.
La escasa respuesta de las autoridades locales y mundiales nos enfrenta a un fenómeno que puede tener también incidencia en la ansiedad mencionada, (Ecoansiedad) ya que individualmente se dificulta la acción y sobre todo fortalece la idea de pasividad frente a un riesgo que ya se nos hace tangible. Las políticas que proponen los encuestados, sumamente pertinentes, resultan un pedido y a la vez una denuncia de que poco o nada se está haciendo mientras los medios de comunicación acentúan la información sobre deforestaciones, incendios, sequías, altísimas temperaturas, etc.
La encuesta muestra una alta percepción del CC, el problema no es tanto atencional sino que hay déficit en los pasos siguientes, en el procesamiento de la información, en los procesos de pensamiento, percibimos que no se sabe qué hacer, y aquí sí podría estar el problema, pues los niveles de confusión en cuanto a la causa del CC, sí parecen deberse a la sobrecarga informativa actual de esta era de hiperconectividad, de la que habla Berardi (2022) y podría desembocar en una realidad como la de Elysium, film que analizaremos a continuación, ya que los poderes del mundo se van concentrando en detrimento de una población sobreinformada pero por lo mismo desinformada.
Elysium (2) y la utopía tecnológica
Es el año 2154, y existe una estación aeroespacial en la que los ricos se han refugiado porque la tierra ya no es habitable, entre otras cosas por la depredación que ellos mismos ejecutaron, generando el consecuente cambio climático denunciado desde fines del siglo XX. Los pobres permanecen en la tierra, contaminada, destruída, sin asistencia médica eficiente.( Laboratorio de Ecobioética y Psicoanálisis Contemporáneo, USAL, 2023)
Elysium posee hasta una máquina capaz de resucitar muertos y reconstituirlos o sanarlos completamente, incluso de enfermedades incurables. La tecnología ha avanzado hasta lograr la inmortalidad pero la contrapartida es el retroceso o estancamiento del desarrollo ético y moral evidenciado en la absoluta inequidad de la especie, en ser el lugar de la felicidad solo para quienes pudieron pagarla, dejando en la tierra a los pobres como mano de obra esclava de los poderosos habitantes de Elysium. Nada diferente a lo que sucede en la actualidad. Sólo completamente generalizado y por ello evidente. Y tal vez exista relación entre la indiferencia de las autoridades ( sometidas a los factores de poder a los que poco les importa mas allá de la ganancia) para reaccionar y tomar medidas que frenen las consecuencias del CC, campañas de concientización, etc, tal como reclaman los encuestados.
Centrándonos en el Manifiesto Onlife, es decir, una vida a pura tecnología, podríamos preguntarnos si éste puede ser uno de los futuros que nos aguardan como especie, ya que esta forma de vida cuasi tecnológica paulatinamente nos va infiltrando al punto de fortalecer en algunos la prescindencia del contacto humano, y con ello todo lo que suscita en cuanto a las sensaciones, emociones y sentimientos de los que tanto nos cuesta hacernos cargo, tal como sabemos los psicoanalistas. He aquí un instrumento más para hallar el escondite casi perfecto, pero uno muy poderoso que puede potenciar el bloqueo de lo esencialmente humano, pero que bien utilizado podría ser una herramienta poderosísima para evitar lo que Elysium representa. Aunque en el film todo termine bien, todos disfrutarán de ella, el problema no reside, específicamente, en la tecnología sino en su utilización y los que la posean, ya que siendo un instrumento tan poderoso, podría venir en auxilio del aumento de la Equidad, utopía expresada en el Ideal del yo humano (Freud, 1920) y que lo dirige a un proyecto posible.
Hasta ahora lo único que podemos afirmar sin temor a equivocarnos, es que los desarrollos tecnológicos no son directamente proporcionales a los desarrollos ético-morales. Existe desde siempre un lento avance en este aspecto, y uno desmesurado en el otro.
Hoy nos matamos con mayor precisión y eficacia.
Lo cual nos conduce a reiterar que el problema no es la tecnología, sino nosotros mismos, los seres humanos.
¿Podremos con este desafío? Solo así podríamos disfrutar del avance tecnológico sin temor, ya que Elysium, más allá de su trama cinematográfica que concluye con una revolución que transforma a los habitantes de la Tierra en ciudadanos de Elysium, representa un mundo en el que la tecnología podría obrar objetivos que hoy solo podemos soñar. De nosotros dependerá.
Referencias:
(1) Departamento de Psicoanálisis y Sociedad APA: Coordinadora: Dra. Laura Orsi; Secretaria; Dra. Gladis Mabel Tripcevich Piovano; Integrantes: Dr. Gustavo Corra, Dr. Hector Manzotti, Dra. Raquel Goldstein ,Dra. María del Carmen Cayupán de Garfinkel, Lic. Olga Cartaña, Lic. Juan Pinetta; Asesora Científica: Dra. Lía Ricón; Concurrente Jacqueline Abraham
(2) Elysium es una película estadounidense de ciencia ficción ciberpunk dirigida por Neill Blomkamp y protagonizada por Matt Damon, Jodie Foster, Sharlto Copley, Alice Braga, Wagner Moura, Diego Luna y William Fichtner. Está ambientado en un futuro lejano en el que una Tierra superpoblada tiene graves problemas de masificación y contaminación, mientras que la parte más pudiente de la población reside aislada de todo esto en un hábitat espacial llamado Elysium
Bibliografía:
Berardi; F: (2022) El tercer inconciente. La psicoesfera en la época viral. Buenos Aires, Caja Negra Ed.
Castro, Jorge: (2021) La biodiversidad es el sustento de la agricultura del siglo XXI. Rural. Clarín. Sábado 24 de abril de 2021. Consultado el 12 de agosto de 2021. Disponible en :https://www.clarin.com/rural/economia-biodiversidad-sustento-agricultura-siglo-xxi_0_hhWDtdaJ0.html
De Ambrosio, M: (2021) Desastre con malos pronósticos. Ideas. Revista Eñe. Clarín. 4 de Septiembre de 2021. Consultado el 5 de septiembre 2021. Disponible en: https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/desastre-climatico-malos-pronosticos_0_1oxwoJhJy.html
Freud, S. (1905): Tres ensayos de teoría sexual”. Buenos Aires. AE.O.C. T.VII. (J. Etcheverry, Trad.) 1976.
--------------- (1910): Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci . Buenos Aires. AE. OC. T. XI- (J. Etcheverry, Trad.). 1975.
------------- ( 1920) Mas allá del principio de placer . Buenos Aires. AE- OC. XVIII (J. Etcheverry, Trad.) 1976.
Klein, M.: (1952/1997) "Algunas conclusiones teóricas sobre la vida emocional del bebé", En O.C. Tomo III. Cap. VI. Pag. 77/78. Buenos Aires, Ed. Paidós. 2da Reimpresión.
------------ (1952) Idem ant. Cap. VII. "Observando la conducta de bebés.
( 1952). Pags. 103/5/7.
--------------(1957) Idem ant. Cap. 10. "Envidia y gratitud" .1957. Pag. 181.
Manifiesto Onlife: (2015) Ser humano en la era de la hiperconexión. One initiative of the European Commission. Consultado Diciembre de 2024. Versión original disponible en: https://ec.europa.eu/digital--‐agenda/sites/digital--‐agenda/files/Manifesto.pdf Traducción al español realizada de manera colectiva y en línea los días 12 y 13 de Agosto de 2015.
Orsi,L; Novelli,E: (2022) Inconsciente y emergencia ambiental, de Cósimo Schinaia, en Revista de Psicoanalisis de Apa; V. 4 /2022- Buenos Aires. Asociación Psicoanalítica Argentina. P. 173
Schinaia,C:(2020) Inconciente y emergencia ambiental. Reflexiones para una agenda común entre psicoanálisis y ecología. Bs As. Ed. Biebel. 2020 . Consultado en diciembre de 2020. Disponible en: https://books.google.com.ar/books/about/Inconsciente_y_emergencia_ambiental.html?id=YDwAEAAAQBAJ&printsec=frontcover&source=kp_read_button&hl=es419&newbks=1&newbks_redir=0&gboemv=1&redir_esc=y#v=onepage&q&f=false
Tripcevich Piovano, G.M. “ (2007): Envidia. ¿Roca viva o un enigma de la
clínica y el ser social? Un estudio psicoanalítico para intentar su
develación. Buenos Aires. Dunken. 2007
------------------------ (2008): “ Acerca de la existencia de una faz constructiva de
la envidia” Tesis de Maestría. APA-CAECE- Bs. As. 2008
------------------------- (2021) Medio ambiente: podremos frenar la Voracidad? El desastre ambiental y lo humano. Actividad del Depto de Psicoanálisis y Sociedad .Invitado :Cosimo Schinaia, 21 de septiembre de 2021
---------------------------- (2024): Qué es la ecoansiedad y de qué manera la contaminación daña la salud mental. Presentado en Junio de 2024,
Disponible en: https://www.infobae.com/salud/2024/06/08/que-es-la-ecoansiedad-y-de-que-manera-la-contaminacion-dana-la-salud-mental/
Autoras:
Laura Orsi, APA.
Mabel Tripcevich, APA.
Directora: Lic. Roxana Meygide de Schargorodsky
Secretaria: Dra. Gladis Mabel Tripcevich Piovano
Colaboradores: Lic. Fanny Beatriz Felman, Dr. Gustavo OsvaldoCorra,
Los descriptores han sido adjudicados mediante el uso del Tesauro de Psicoanálisis de la Asociación Psicoanalítica Argentina
Presidenta: Dra. Rosa Mirta Goldstein
Vice-Presidente: Lic. Azucena Tramontano
Secretario: Lic. Juan Pinetta
Secretaria Científico: Dr. Marcelo Toyos
Tesorera: Dra. Mirta Noemí Cohen
Vocales: Lic. Laura Escapa, Lic. Jorge Catelli, Lic. Silvia Chamorro, Mag. Perla Frenkel, Lic. Gabriela Hirschl, Lic. Silvia Koval, Lic. Liliana Pedrón