Diana Sperling

DS

El Golem, Frankenstein y Edipo - Intersecciones con la filosofía y la literatura

El golem forma parte del imaginario fantástico de Occidente desde hace muchísimo tiempo. Figura que se encuentra ya en el folclore europeo medieval, adquiere su carácter definitivo en la literatura judía de la Europa oriental del siglo XVI. La leyenda cuenta que un célebre rabino de Praga crea un humano de artificio: en el ambicioso y desmedido intento de imitar el gesto divino de la creación del hombre, fabrica un muñeco de arcilla y lo dota de vida mediante artilugios mágicos. El muñeco, ahora animado, es dueño de una fuerza portentosa, pero carece por completo de razón y discernimiento. Se vuelve, por tanto, extremadamente peligroso. El golem es el antecedente del Frankenstein de Mary Shelley así como de la idea misma de robot. Abundan libros y películas en las que robots malignos se vuelven contra su inventor. El golem -cuyo significado aproximado sería el de materia inacabada, informe- tiene escrita en su frente la palabra Emet; en hebreo, “verdad”. Ante la violencia creciente de su criatura y la imposibilidad de dominarla, su creador apela a un recurso extremo: borra de esa palabra la primera letra, y queda solo “met”, en hebreo, “muerto”. Entonces el muñeco se desploma sin vida y vuelve a ser lo que era, arcilla inanimada.