Del Fuego a la IA. Mitopoyesis frente a la tecnología moderna: IA, algoritmos y nuevos dioses
Desde el Psicoanálisis, el mito ha sido entendido por muchos autores como un mecanismo arcaico. Una acción del psiquismo que, como primera protección frente a una realidad externa amenazante, intenta una explicación simbólica. Este desarrollo simbólico formará la estructura básica desde donde el psiquismo se relacionará con esa misma realidad que intenta explicar.
El mito puede entenderse como un “Inventor de sentido”, un intento de explicación de lo real que permita soportarlo; una estrategia simbólica orientada a sostener el equilibrio psíquico. Es Freud quien inicia esta línea de pensamiento, incluyendo alusiones míticas como Edipo, Narciso, e incluso elaborando el tema de la horda primitiva como mito fundante de la estructura sociofamiliar. Otros autores del psicoanálisis, casi todos, en algún momento se acercan a lo mítico: algunos desde la interpretación de los mitos, otros desde la función que estos cumplen, y especialmente desde la consideración del mecanismo mitopoyético como cualidad psíquica.
Cito los aportes de Freud, Jung, Ferenczi, Lacan, y destaco los valiosos trabajos de autores argentinos como Garma, Abadi, Blanca Montevechio, Nasim Yampey, Gela Rosenthal, Mario Smulever, Susana Du Petit, Lia Ricón, Kamran Alipanahi, y tantos otros cuyas obras pueblan nuestra biblioteca.
Quiero tomar el fenómeno mitopoyético y desde este dispositivo relacionarlo con el relato de un episodio histórico. Este mecanismo se activaría frente a aquellos elementos de la realidad externa que amenazan el equilibrio homeostático del psiquismo, y que por su masividad y contundencia no pueden ser tramitados ni gozar de una entidad simbólica articulable. Clásicamente entendemos que la vida, la muerte, la enfermedad, las desigualdades, el dolor y el abandono son paradigmas de lo inentendible. Pero también hay otros fenómenos que, desde su potencia y capacidad transformadora, pueden ser vividos como amenaza psíquica y requerir una trama mítica para ser integrados sin desorganizar el aparato interno. Es allí cuando entra en funcionamiento el mecanismo que denominamos mitopoyético.
En esta oportunidad nos interesa referirnos a la capacidad del hombre de “inventar”, de desarrollar lo inventado y de crear tecnologías que lo pongan en práctica. Esta capacidad creativa y técnica puede ser tan amenazante como las clásicas experiencias de trauma. ¿Qué puede pasar con esto que invento? Este interrogante pone en marcha el mecanismo mitopoyético, hasta que un prolongado proceso de relación con el invento permita su integración. El nuevo objeto necesitará de una explicación mítica que no altere nuestro equilibrio.
Los primeros encuentros del hombre con el fuego debieron ser radicalmente diferentes a los actuales. Aunque el fuego sigue siendo el fuego, y probablemente su dimensión mítica persista en nuestras matrices protofantásticas, nuestra relación con él ha mutado. Algo similar ocurre con los inventos del aparato psíquico, que además disfruta inventando y elaborando teóricamente sus creaciones técnicas. ¿Podría decirse entonces que inventar y desarrollar tecnológicamente son también mecanismos de defensa?
Resumiendo, el ser humano es básicamente inventor y creador de sus propios dispositivos. Estos son en principio desconocidos—y muchas veces también lo son sus alcances y consecuencias. Hasta que el proceso de conocimiento y dominio de lo inventado se estabilice, será necesario recurrir al proceso mitopoyético, para incluir ese objeto amenazante desde una trama simbólica. Todos los grandes inventos requirieron una trama mítica hasta ser medianamente conocidos y domesticados.
¿Qué fue el ludismo?
El ludismo fue un movimiento de protesta que surgió en Inglaterra a principios del siglo XIX (1811–1816), en plena Revolución Industrial. Sus protagonistas eran trabajadores textiles que destruían máquinas como forma de resistencia. Pero más que un movimiento con doctrina formal, fue una reacción ritual ante un objeto nuevo que reorganizaba el mundo sin pedir permiso.
No fue simplemente “odio a la máquina”, sino una respuesta simbólica a la irrupción de una tecnología que alteraba condiciones ontológicas. La destrucción de máquinas puede leerse como un gesto mágico: un exorcismo ante el desequilibrio que introduce la técnica. El ludita no es un revolucionario marxista, sino un sujeto arcaico que intenta preservar un orden simbólico amenazado por la abstracción mecánica.
Mitopoyesis frente a la tecnología moderna: IA, algoritmos y nuevos dioses
Así como el fuego, la rueda o la máquina textil exigieron una trama mítica para su integración, las tecnologías actuales—especialmente la inteligencia artificial—reactivan ese mismo mecanismo con renovada intensidad.
- El mito del Golem resurge en la IA como servidor programado que puede volverse amenaza. Un algoritmo que decide sobre diagnósticos médicos o juicios legales reactiva la tensión entre criatura sin alma y poder autónomo.
- Talos, el autómata de Creta, anticipa los drones y sistemas de vigilancia. La idea de un guardián metálico sin conciencia exige una narrativa que lo contenga simbólicamente.
- Pandora y la caja algorítmica: Abrir modelos complejos sin prever sus sesgos ni impactos se vive como una nueva Caja de Pandora. ¿Qué males se liberan cuando no entendemos los entornos que diseñamos?
- IA como oráculo: Muchos la consultan como fuente de verdad absoluta, replicando el mito del oráculo cuya respuesta necesita interpretación. El peligro está en atribuirle sabiduría sin cuestionar sus límites y contaminaciones.
- Algoritmos como dioses invisibles: Decisiones cotidianas son tomadas por sistemas que no vemos. Como los dioses antiguos, operan en silencio. Pero su poder, lejos de ser divino, puede volverse mitificador si no lo desarmamos críticamente.
La tecnología moderna no escapa al drama simbólico: incluso lo más racional exige una inscripción mítica que permita soportar lo inédito. La IA, como otros inventos, se vuelve objeto del ritual: se le temen poderes ocultos, se le atribuyen voluntades, y se la consulta como si tuviera alma.
Así, el aparato psíquico continúa reinventando su mundo mediante ficciones fundantes. Y como ocurre con el mito: no es la verdad lo que importa, sino su capacidad de sostenernos cuando lo real amenaza con quebrarnos.
Bibliografía mitopoyética sugerida
- Freud, S. Tótem y tabú; El porvenir de una ilusión; Moisés y la religión monoteísta
- Jung, C.G. Símbolos de transformación; El hombre y sus símbolos; Tipos psicológicos
- Ferenczi, S. Confusión de lenguas entre los adultos y el niño; Diarios clínicos
- Lacan, J. Escritos; El seminario, Libro 7: La ética del psicoanálisis; La instancia de la letra en el inconsciente2
- Montevechio, B.; Rosenthal, G.; Smulever, M.; Yampey, N. Mitos: interpretación psicoanalítica de mitos latinoamericanos (GEPMAL, 1990)5
- APA – Asociación Psicoanalítica Argentina: Estudios Psicoanalíticos de Mitos de América Latina
- Revista Argentina de Psicología Paranormal (RAPP): múltiples artículos sobre mitos y tecnología
- Alipanahi, K. (2016). Mito-Comedia. En Lo mejor y lo peor de nosotros: los mitos (pp. [páginas no especificadas]). Eidarte Ediciones. ISBN: 978-987-42-0404-2.
Bibliografía complementaria
Estos autores abordan el mito desde la antropología, la semiótica, la filosofía y la literatura, y pueden enriquecer tu lectura psicoanalítica con perspectivas sobre la función estructurante, narrativa y política del mito. Eliade y Campbell son clásicos en la articulación entre mito y rito; Leenhardt introduce la noción de persona como construcción mítica; Colombres aporta una mirada latinoamericana crítica; y Barthes desmonta los mitos modernos en la cultura de masas.
- Campbell, J. (1949). El héroe de las mil caras: Psicoanálisis del mito. Fondo de Cultura Económica.
- Leenhardt, M. (1947). Do kamo: La persona y el mito en Nueva Caledonia. Editorial Siglo XXI.
- Colombres, A. (1995). El pensamiento mítico. Editorial Biblos.
- Barthes, R. (1957). Mitologías. Editorial Siglo XXI.
- Eliade, M. (1957). El mito del eterno retorno: Arquetipos y repetición. Editorial Guadarrama.
Autor:
Gustavo Corra, APA.
Directora: Lic. Roxana Meygide de Schargorodsky
Secretaria: Dra. Gladis Mabel Tripcevich Piovano
Colaboradores: Lic. Fanny Beatriz Felman, Dr. Gustavo OsvaldoCorra,
Los descriptores han sido adjudicados mediante el uso del Tesauro de Psicoanálisis de la Asociación Psicoanalítica Argentina
Presidenta: Dra. Rosa Mirta Goldstein
Vice-Presidente: Lic. Azucena Tramontano
Secretario: Lic. Juan Pinetta
Secretaria Científico: Dr. Marcelo Toyos
Tesorera: Dra. Mirta Noemí Cohen
Vocales: Lic. Laura Escapa, Lic. Jorge Catelli, Lic. Silvia Chamorro, Mag. Perla Frenkel, Lic. Gabriela Hirschl, Lic. Silvia Koval, Lic. Liliana Pedrón