“¿A qué condiciones tiene que responder la organización del campo social para que el sujeto que toma lugar ahí no tenga que pagar esta entrada con un precio que pondría en peligro su funcionamiento psíquico?”
Piera Aulagnier, 1986
A. Green en una conferencia en la SPP en 1993 dijo:
“ El psiquismo humano es capaz de crear un segundo mundo en el que creemos absolutamente para corregir las decepciones aportadas por la realidad.”
Es así que nos preguntamos si es posible admitir como acto poético el retorno alucinatorio de lo “percibido excluido”. ¿Puede hablarse de “mutación” en el psiquismo a punto de partida de la incorporación de la IA en la vida cotidiana y de los avances de la robótica?
Podemos preguntarnos acerca de la relación entre la IA y la percepción en el psiquismo humano y si hay consecuencias en su funcionamiento.
En principio ¿qué entendemos por percepción en el psiquismo humano? No es sólo la captación sensorial del entorno sino también implica procesos subjetivos, simbolización y construcción de sentido. Es un proceso activo y mediado por experiencias previas: lenguaje, deseos, cultura y memoria. En cambio en la IA la percepción es un conjunto de procesos algorítmicos de detección y procesamiento de datos como visión por computadora, reconocimiento de voz, etc. Esta percepción carece de subjetividad, intencionalidad y afectividad. En el caso en que humanos interactuen con la IA se produce externalización de funciones cognitivas. La IA puede asumir funciones que antes realizaba el psiquismo humano: atención, reconocimiento visual, procesamiento del lenguaje. Esto podría provocar desaceleración de ciertas funciones mentales.
Sabemos que la robótica combina conocimientos de la ingeniería, la informática y la IA para diseñar y crear máquinas que puedan realizar tareas de manera autónoma o semiautónoma. La interacción entre la robótica y la psique humana es un campo emergente en el que ya se ha demostrado que puede influir en el funcionamiento psíquico de diversas maneras, por ejemplo el acompañamiento emocional.
Otra cosa es pretender que se utilice la tecnología de la IA para explorar y comprender las emociones y acceder al inconsciente como lo hace el Psicoanálisis.
Este trabajo parte de una distinción fundamental: la diferencia entre simular una creación y crear desde un lugar subjetivo.
Sabemos que la imaginación es clave en el proceso de invención y creatividad.
En Ciencias del comportamiento, Francis Bacon en 1620 (NovumOrganum), habla en términos modernos de ciencias del comportamiento y define los “ídolos (idola) como fuentes de error en el conocimiento humano. Estos tipos de errores son fundamentales en la historia de la epistemología porque muestran como la mente humana se engaña a sí misma.
Estos cuatro ídolos de Bacon son:
1) Ídolos de la Tribu : errores propios de la naturaleza humana en general. Nacidos de los sentidos, de la tendencia a buscar más orden o regularidad de la que existe en la naturaleza o de interpretar el mundo según nuestros deseos.
2) Ídolos de la Caverna. Errores que derivan de la experiencia individual, educación, costumbres y personalidad.
3) Ídolos del Foro o del Mercado. Errores derivados del lenguaje y la comunicación social. Palabras mal definidas, vaguedades o confusiones lingüísticas generan discusiones o falsas ideas.
4) Ídolos del Teatro. Errores transmitidos por filosofías, doctrinas o sistemas de pensamiento que se imponen como si fueran obras teatrales.
En síntesis:
1) Tribu : limitaciones de la especie humana
2) Caverna: limitaciones personales
3) Foro: trampas del lenguaje
4) Teatro: trampas de los sistemas de pensamiento heredados.
Los segundos, llamados fantasmas de las cavernas, son la tendencia a encontrar patrones donde no los hay, algo que hoy se conoce como “sesgo de patrón ilusorio” (sesgo cognitivo).
Un ejemplo actual es lo que también se llama “ceguera inducida por la teoría”. A esto quisiera referirme en relación con nuestro pensar psicoanalítico en la teoría y en la clínica.
Si llevamos el segundo de los errores de Bacon al ámbito emocional y pensamos además el rol de la IA como acompañamiento emocional podríamos ejemplificarlo de este modo:
Una persona que ha atravesado experiencias de abandono en la infancia tiende a interpretar las conductas ambiguas de los demás como señales de rechazo. Esa “caverna” emocional propia filtra la percepción de la realidad. Si esa persona dialoga con una IA de acompañamiento emocional pude ser que ésta le devuelva respuestas empáticas, recordatorios de que existen otras interpretaciones (ej. quizá no contestó tu mensaje porque estaba ocupado, no necesariamente porque que no te quiere).
El riesgo es que la IA puede reforzar la “caverna” si se limita a “acompañar” sin cuestionar el sesgo. Puede suavizar la angustia momentánea pero no sustituir el trabajo subjetivo y relacional necesario para reelaborar esa interpretación sesgada.
La IA no puede sacar al sujeto de la caverna en un sentido profundo porque no tiene deseo ni historia.
CHATBOTS, ROBOTS Y LA TRANSFERENCIA
“Como si toda historia humana no fuera más que una inmensa y permanente transferencia.” nos dice Julia Kristeva en Historias de amor
Pensar la imaginación nos lleva a considerar si es algo incalculable y así enfrentarnos a la relación sujeto–objeto entre el yo y ese otro, pura voz -o quizá también imagen, que como objeto lúdico nos atrapa con su supuesta sapiencia: los chatbots.
Cornelius Castoriadis (1998) nos dice que lo que Freud aportó al tema de la imaginación es antinómico. En alemán la palabra Einbildung aparece sólo dos veces y en contextos irrelevantes referidos a las imaginaciones de los neuróticos. En cambio los términos Phantasie y Phantasieren estaban presentes tempranamente en las cartas a Fliess. “Los derivados de cosas oídas pero entendidas recién después.” En el Manuscrito L (Freud: 1897, pag 211) nos dice Phantasie y fantaseo tienen una meta defensiva, son “combinaciones inconscientes de cosas vividas y oídas”. En “Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico” (Freud:1911) nos dice que Phantasie son “fragmentos desprendidos de los procesos de pensamiento.”
Imaginación e imaginario radical
La expansión de la inteligencia artificial en los campos del arte, la escritura y la generación de imágenes, ha reabierto una pregunta que nos hacemos hace mucho ¿Qué es realmente imaginar?
Si una máquina puede producir textos poéticos, componer música o crear imágenes bajo consignas como “dibujo de un naufragio” o pintura “en estilo Kandinsky”, ¿podemos decir que imagina o fantasea?
No se trata de negar la capacidad de la IA para generar combinaciones complejas y novedosas. Se trata de interrogar si ese proceso puede ser equiparado a lo que, desde el psicoanálisis y la filosofía, entendemos por imaginar o fantasear. O sea ¿ puede una máquina imaginar cuando carece de cuerpo, de afecto y de inconsciente ? ¿Puede fantasear sin deseo ni falta?
A través del diálogo con pensadores contemporáneos como Catherine Malabou, Yuk Hui, Slavoj Zizek y Miguel Benasayag trataremos de trazar un límite claro entre la producción técnica de imágenes o escenas y la imaginación como potencia humana vinculada al deseo, al cuerpo, a la contingencia y a la experiencia.
C. Malabou (2011) desarrolla la noción de plasticidad cerebral y subjetiva que nos diferencia de la programabilidad de las máquinas. Se refiere a la plasticidad del cerebro como “capacidad de transformación” (antítesis de la rigidez). Presenta el doble movimiento de la plasticidad: recibir forma y poder destruirla para reformarse, es decir, contamos con un potencial creativo y destructivo.
Miguel Benasayag en su obra La singularité du vivant (2017), plantea la idea que la vida es irreductible al cálculo y posee singularidad frente a la lógica algorítmica.
Para Slavoj Zizec la imaginación no es simplemente “inventar imágenes” en la mente, sino que está íntimamente ligada a la fantasía -en el sentido psicoanalítico, en relación con el deseo, la fantasía y la ideología.
Yuk Hui (2019) en Recursivity and Contingency propone replantear la tradición tecnológica occidental y los nuevos pensamientos tecnológicos. Este enfoque ayuda a pensar la técnica como una forma de pensamiento contingente y plural.Explora cómo la recursividad es decir la capacidad de un sistema de replicarse sobre sí mismo, de retroalimentarse y generar niveles sucesivos de complejidad, es una condición fundamental de lo vivo, del pensamiento y también de la técnica. A partir de esta idea, plantea que los sistemas técnicos contemporáneos, en particular la inteligencia artificial, operan recursivamente mediante algoritmos que se reentrenan, corrigen y expanden sus propios resultados.
Frente a esta lógica de autorreferencia, introduce la contingencia: aquello que irrumpe, lo no previsto ni calculado, que abre la posibilidad de la novedad y de la libertad inesperada. Contrapone así dos dimensiones:
- La recursividad técnica que tiende a la repetición, la optimización y la predicción.
- La contingencia que introduce lo radicalmente otro, lo que escapa a la formalización algorítmica.
Para Hui allí reside la apertura hacia una verdadera creatividad técnica, distinta de la mera simulación de lo humano.
La propuesta es reflexionar sobre estas cuestiones, no para rechazar los avances tecnológicos sino intentando preservar la especificidad de lo humano en su capacidad de creación, invención y transformación subjetiva.
Retomando la contradicción que C. Castoriadis señala en Freud: por un lado, Freud muestra que la fantasía y lo imaginario son motores de la vida psíquica, estructuran el deseo, crean escenas, en ocasiones sostienen nuestra relación con la realidad; por otro lado, Freud reduce la imaginación a la función de satisfacción sustitutiva de los deseos reprimidos. Es decir que, para él, la fantasía deriva siempre de una experiencia pasada y tiene como fin la descarga de una tensión pulsional. La antinomia se da porque Freud descubre que lo imaginario es creador de mundo pero, al mismo tiempo, lo encierra en una explicación derivativa y reproductiva, es decir, toda fantasía sería la deformación de algo vivido.
Castoriadis propone la noción de imaginario radical
El imaginario no es sólo derivado de lo real vivido sino que crea formas, significados y mundos nuevos sin tener que copiar nada previo. Esta capacidad creadora es la misma que encontramos en el arte, en la invención social y en la creación de instituciones.
Si pensamos la imaginación a partir del modelo freudiano más restrictivo, éste se asemejaría al funcionamiento de la IA: una producción derivada de datos previos, combinados y deformados según ciertas reglas, pero siempre con origen en algo ya existente. En este sentido, la IA al generar una imagen de naufragio o un cuadro al estilo Kandinsky, no inventa un mundo nuevo sino que reorganiza fragmentos de mundos ya codificados en sus datos.
La concepción castoridiana del imaginario radical introduce una ruptura: la imaginación humana no se limita a recombinar lo dado, sino que es capaz de instituir formas inéditas, significaciones sin antecedentes y realidades que no se derivan de experiencias pasadas. Esta capacidad creadora ligada al deseo, a la contingencia y al cuerpo, es lo que la IA no puede replicar, pues carece de ese poder instituyente que caracteriza a lo humano.
Esta sería la línea a la que me adscribo en la cual la imaginación no es comprendida sólo como una proyección interna individual sino como una capacidad colectiva para generar mundos posibles, sentidos y acciones.
Es así que Castoriadis habla de la imaginación radical como la capacidad creadora de significaciones nuevas. Puede ser individual pero también instituyente, es decir colectiva: pueblos, movimientos y comunidades que crean realidades simbólicas inéditas como ser mitos, leyes, formas de organización. Queda así establecida la diferencia entre la concepción psicoanalítica y la de la psicología social y la antropológica.
La imaginación compartida surge de experiencias vividas, afectos, deseos y memoria colectiva. Integra pasado, presente y futuro en un sentido narrativo y simbólico.
Lo generado por la inteligencia artificial surge de datos previamente existentes y patrones estadísticos. Trabaja con fragmentos sin verdadera conciencia temporal. No tiene cuerpo ni deseo, no fantasea, sólo procesa.
Para finalizar quiero señalar que la imaginación compartida es una potencia porque produce realidades nuevas desde la interacción humana y el deseo. Esto implica riesgo, conflicto y transformación.
“El formidable poder que la ciencia permite
poner en práctica en diversos dominios deberá
tener en cuenta el efecto psíquico que es
suceptible de ejercer sobre los hombres.”
Michel Foucault
Referencias bibliográficas:
Benasayag, M. (2006): La fabricación de la información. Buenos Aires, Nueva Visión Ed.
Benasayag,M. & Del Rey,A. (2012): La singularidad del vivir. Buenos Aires: Siglo XXI Ed.
Benasayag, M. (2017): La Singularité du vivant. Paris, Le Pommier Ed.
Castoriadis, C. (1998): Hecho y por hacer. Pensar la imaginación. Buenos Aires, Eudeba Ed.
Freud, S. (1897): “Manuscrito L” en OOCC, Volumen I, pág.211. Buenos Aires, Amorrortu Ed.
Freud, S. (1911) “Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico”. en OOCC, Volumen XII, pág. 217- Buenos Aires, Amorrortu Ed.
Hui,Y. (2019): Recursivity and Contingency. London: Rowman & Littlefield International Ed.
Hui,Y. (2016): The Question Concerning Technology in China: An Essay in Cosmotechnics. Falmouth (UK), Urbanomic Ed.
Malabou, C. (2008): What Should We Do with Our Brain. New York, Fordham University Press.
Malabou, C. (2011): Changing Difference: The Feminine and the Questions of Philosophy”. Cambridge, Polity Press.
Autora:
Amy Socci, APA.
Directora: Lic. Roxana Meygide de Schargorodsky
Secretaria: Dra. Gladis Mabel Tripcevich Piovano
Colaboradores: Lic. Fanny Beatriz Felman, Dr. Gustavo OsvaldoCorra,
Los descriptores han sido adjudicados mediante el uso del Tesauro de Psicoanálisis de la Asociación Psicoanalítica Argentina
Presidenta: Dra. Rosa Mirta Goldstein
Vice-Presidente: Lic. Azucena Tramontano
Secretario: Lic. Juan Pinetta
Secretaria Científico: Dr. Marcelo Toyos
Tesorera: Dra. Mirta Noemí Cohen
Vocales: Lic. Laura Escapa, Lic. Jorge Catelli, Lic. Silvia Chamorro, Mag. Perla Frenkel, Lic. Gabriela Hirschl, Lic. Silvia Koval, Lic. Liliana Pedrón