Textos breves

Estupidez y desmentida en los tiempos del Coronavirus

Hilda Catz
Hilda Catz

“Cuando la peste se fue" de Ceppaloni

la gente lavo su ropa, pero el rostro – rastro de la enfermedad
había permanecido porque era indeleble”

“Tendederos de la peste” Clorindo Testa 1979

La peste llevó a Clorindo a hacer una muestra de pintura en 1979, hace más de cuatro décadas, alertando sobre los signos de una vida urbana que ya se revelaba enferma y que se llamó “Los tendederos de la peste”. En 2016 con “La Peste. El humanismo de Testa a través de Camus” expresaba su preocupación y su interés sostenido en subrayar que el urbanismo debía contemplar siempre las necesidades del hombre (1). Escribió: Las condiciones sociales que vivimos, la modificación arbitraria de la ecología, pueden producir catástrofes peores de las que narran los libros de historia al describir las plagas naturales”.

Testa nos dice que cuando la peste pasó, refiriéndose a las pestes que asolaron Europa y que sufrieron sus antecesores, la gente lavó su ropa, pero en su rostro permanecieron indelebles las marcas de lo padecido, y así pintó los tendederos de la peste. Esos “tendederos” que asolaron Cepalonni, los he tomado como disparadores para pensar y ex-tender nuestros propios “tendederos”, como redes en busca de lo humano, de las marcas del dolor y de los duelos sin lágrimas ni abrazos, de las soledades confinadas.

Estamos atravesando lo que podría denominarse como un estado de duelo “global” que tiñe de dolor, tristeza e incertidumbre todos los estratos sociales geográficos y políticos, tratando como agentes de salud mental de evitar el contagio del pánico lo que no quiere decir desconocer el miedo que todos compartimos ante un enemigo invisible como lo es un virus.

Tratar de no sólo aplanar la curva de contagio del coronavirus sino también la curva del desaliento generalizado que lleva al desborde y a reacciones incontrolables que siembra esta difícil situación con alarmas que paralizan, que alimentan una curiosidad voraz, pero que no promueve el conocimiento sino por el lo contrario parece estar al servicio de la evitación del mismo.

Lo pudimos observar en todos los ámbitos desde los políticos hasta los científicos en los comienzos de esta Pandemia donde algunos se atribuyeron la arrogancia de las certezas sobre algo desconocido, la omnipotencia, y su inevitable consecuencia en la estupidez que producen un estado de perplejidad difícil de sobrellevar.

Como decía Bion (1977) hay dos cosas de las que un analista no puede olvidarse que son: la sociedad en que vive y lo obvio o sea el sentido común y desde ese lugar poder tolerar la angustia, la frustración, la duda y la falta de certezas. Bion trabajo mucho estos conceptos, ya que no hay que olvidar de que es un analista que estuvo en dos guerras mundiales. Decía que cuando un hecho nuevo se acerca a la mente de un individuo, un grupo, un pueblo o de un estado se aproxima una Catástrofe o un Cambio Catastrófico, que sería un cambio en el sentido de la evolución si ese hecho puede llegar a ser albergado para que evolucione como crecimiento mental.

En épocas de la Peste como la que estamos viviendo, la posibilidad de transformar la Catástrofe en un Cambio catastrófico habilita la perspectiva de la esperanza, pero no es tarea sencilla ya que trae aparejado previamente un doloroso proceso de elaboración de duelos difícil de sobrellevar e integrar. Dentro del mismo se hace necesario resistir y soportar la Turbulencia, la Violencia Física y Psíquica que implican los cambios, incluyendo la subversión de los valores de todo lo ya conocido que arrastra inevitablemente esta especie de Tsunami viral.

Esta apocalíptica pandemia de coronavirus nos pone frente a nuestra vulnerabilidad que se hace presente con el miedo, las pulsiones más primitivas que impone el aislamiento y el darwinismo en algunos casos como el de los profesionales que están en lo que llamamos la primera línea de trabajo en salud, de elegir a los que podrán vivir y sobrevivir en esta crisis sanitaria del siglo XXI y sus consecuencias para la el psiquismo individual y social en tanto trauma social colectivo.

El atravesamiento de duelos de lo que ya no podrá ser igual, las formas de relacionarse en el amor, la amistad, donde el otro empieza a ser alguien de quien hay que resguardarse, aislarse y es necesario abstenerse de distorsiones defensivas de una realidad que es de por sí aterradora y dolorosa. Incluso los que se consideran amigos pueden transformarse en enemigos, y lo familiar en siniestro movilizando de esta manera angustias profundas que irrumpen en el mundo interno potenciadas por el mundo externo que se ha vuelto atemorizante.

Tratar de atravesar el corte que provoca esta Pandemia con todo lo conocido, lo valorado, lo amado y vivenciado como propio de lo humano, tratando de realizar un pasaje del exilio obligado de dejar de encontrar-nos hacia el éxodo elegido de nuestras propias búsquedas internas para descubrir nuevas formas de seguir habitando nuestros territorios vinculantes donde sostener la duda es una de las formas de lo posible y de resguardo de la salud mental.

Necesitamos del coraje de poder ir aceptando nuestra fragilidad y angustia para poder descubrir la invariancia que hay en toda posibilidad de Cambio Catastrófico que desde nuestra perspectiva se apoyaría en la mirada psicoanalítica. Armar un continente, un aparato para pensar lo impensable que ayude a modificar la angustia de no saber en la incertidumbre de lo que estamos viviendo, señalando así la importancia de aprender de la experiencia, por más siniestra que ésta sea.

Intentamos que no se aplane la curva de la subjetividad ya que todos podemos pasar a ser fácilmente huéspedes de un virus incontrolable, un número que anula la singularidad, el caso por caso motor de la dinámica psicoanalítica, donde hasta la muerte se deshumaniza y pasa a ser una muerte anónima, hechos que podrían generar un empobrecimiento del mundo simbólico y de su soporte en afectos y representaciones, colocando así en el grupo de riesgo a la subjetividad.

Nos lleva a plantearnos la necesidad de poder ayudarnos promoviendo lo humano de las redes de conexión virtual, para poder superar nostalgias y añoranzas del pasado y del presente que impiden que lo obvio de la pandemia nos implique en una ineludible relación de dolor. Tratar de ir modificando la angustia en lugar de evitarla mediante la estupidez y la desmentida, que por sus características podrían tener desenlaces imprevisibles para la salud física y mental actual y futura tanto de los pacientes como de los analistas.

Es interesante relacionarlo con lo que dice Bion (1970) mediante su conceptualización de la Catástrofe y el Cambio Catastrófico, ya que cuando no se puede atravesar ese puente a lo desconocido, en este caso, lo que estamos viviendo cada día, es cuando el futuro en vez de estar lleno de deseos, está lleno de recuerdos. Se produce lo que llama la fusión nostálgica que nos paraliza y no permite que el futuro este lleno de deseos, sino que está congelado en los deseos de un pasado que por supuesto nunca se podrían llegar a realizar. Implica inexorablemente el afrontar una elaboración de duelos por lo que fue, lo que podría haber sido y lo que no fue y nunca llegara a ser.

Por todo lo expuesto, cconsidero que la existencia del psicoanálisis dependerá de su capacidad de transformación en un mundo que cambia donde las resistencias desde el interior mismo del psicoanálisis pueden impedir el surgimiento de lo nuevo, si se aísla de otras disciplinas o de la sociedad.

La propuesta podría ser dejar preconcepciones y prejuicios del pasado que empañan la mirada hacia lo “por-venir”, para poder atravesar esta Catástrofe internacional sin desconocer su profunda gravedad e imprevisibles consecuencias, una crisis de una realidad distópica que nos atañe a todos. Nos enfrenta con la necesidad y la urgencia de poder ir tendiendo y extendiendo redes, en lo que he llamado estados de “esperación” entre la desesperación, la espera y la esperanza en este tramo incierto del Siglo XXI, intentando sostener la subjetividad de lo que todavía consideramos humanidad.

“Nos gusta pensar que nuestras ideas son una propiedad personal,
pero a menos que hagamos nuestro aporte en beneficio del resto del grupo,
no es posible movilizar la sabiduría colectiva que podría impulsar
 el progreso y el desarrollo”
Bion (1975) (p.112).

(1) En esa oportunidad Jorge Glusberg escribió: Las condiciones sociales que vivimos, la modificación arbitraria de la ecología, pueden producir catástrofes peores de las que narran los libros de historia al describir las plagas naturales”.

Bibliografía

Bion, W. F. (1957-59) “Volviendo a pensar”. 4ª ed. Buenos Aires, Hormé, 1977.
--------(1966) Aprendiendo de la experiencia. Buenos Aires, Paidós, 1974
--------(1970) Cambio catastrófico. Revista de Psicoanálisis, Vol.38, Nº4, 1981
---------(1977) La Tabla y la Cesura, Gedisa, Bs Aires.
---------(1994) Cogitaciones, PROMOLIBRO. Valencia, 1994.
Catz, H. (2020). Environmental crisis and pandemic. a challenge for psychoanalysis. Frenis Zero Press.
Catz, H y colaboradores (2020) Las redes de los humano, lo humano de las redes” Trabajando en cuarentena y en la Post-Cuarentena” Vergara editorial, Bs.Aires
Catz, H y colaboradores (2020). Trabajando en cuarentena y en la post-cuarentena en épocas de la Pandemia. Transformaciones e invariancias, Vergara editorial, Bs. Aires
Catz, H y colaboradores (2020). Psicoanálisis de Niños y Adolescentes, trabajando en cuarentena en tiempos de la Pandemia, Vergara editorial, Bs. Aires.
Catz, H. (2019). Tatuajes como marcas simbolizantes, la relevancia clínica del tatuaje para el proceso Psicoanalítico”, Vergara Editorial, Buenos Aires.

Autor:

Hilda Catz

Descriptores: ANGUSTIA / CAMBIO CATASTROFICO / DUELO / TIEMPO

Directora: Mirta Goldstein de Vainstoc

Secretario: Jorge Catelli

Colaboradores: Claudia Amburgo

José Fischbein

María Amado de Zaffore

Los descriptores han sido adjudicados mediante el uso del Tesauro de Psicoanálisis  de la Asociación Psicoanalítica Argentina

Presidenta: Dra. María Gabriela Goldstein

Vice-Presidente: Dr. Rafael Eduardo Safdie

Secretario: Dr. Adolfo Benjamín

Secretaria Científica: Lic. Cristina Rosas de Salas

Tesorero: Dr. S. Guillermo Bruschtein

Vocales: Dr. Carlos Federico Weisse, Dra. Leonor Marta Valenti de Greif, Lic. Mario Cóccaro, Dr. Néstor Alberto Barbon, Psic. Patricia Latosinski, Lic. Roxana Meygide de Schargorodsky, Lic. Susana Stella Gorris.